El Papa León XIV recordó a los líderes del mundo que “los pueblos quieren la paz”. Y, siguiendo esa doctrina tan cristiana, el cura de la parroquia de la nijareña localidad de San Isidro colgó una gran pancarta en la fachada de la iglesia pidiendo la paz y acabar con el genocidio que sufre Gaza a manos del Estado de Israel.
Pero la jerarquía católica, a través de su obispo Antonio Gómez Cantero, rápidamente situó al cura de San Isidro en la más cruda realidad de la Iglesia española. Desde el obispado se calificó la acción parroquial de “provocación” (¿?) y se dieron órdenes estrictas para retirar esa pancarta, lo que se terminó haciendo. Que una cosa es el discurso pacifista de Cristo y otra muy distinta la posición de esta Iglesia nuestra.








