Esta foto tiene unos dos días, pero podía tener dos meses o dos años unas pocas basuras más o una pocas menos, o unas cuantas garrafas más cuyo contenido, origen y destino no se sabe o algún animal defecando.
Está ahí permanentemente desde hace unos años, en una especie de tierra de nadie en el edificio de la discoteca de San José, aquella que se construyó gracias al inexplicable cambio de voto cuando estaba en la oposición de la que luego fue alcaldesa un par de legislaturas.
Y nadie la limpia ni autoridad alguna manda limpiarla o llama la atención a quien debiera hacerlo para evitar una situación de insalubridad pública. Porque el rinconcito es visitado por animales de diverso pelaje, como gatos callejeros que pueden contagiar o contagiarse de enfermedades que proliferarán entre tanta suciedad y transmitirlas entre ellos.








