La tasa de variación anual del Índice de Precios de Consumo (IPC) frenó una décima en noviembre respecto al mes anterior, hasta situarse en el 3%, de acuerdo con los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Una ralentización que contrasta con la mayor alza de los alimentos y bebidas no alcohólicas, que se han acelerado cuatro décimas en este último mes, hasta el 2,8%.
En particular, dentro de este grupo, los huevos son el elemento que más sube en este último año, con un incremento de precios del 30,2% anual, seguido de la carne de vacuno (18%), el café (17,3%), los aceites que no son de oliva (17%), el chocolate (14,5%), el cacao y el chocolate en polvo (12,4%), los despojos comestibles o casquería (8,3%), el pescado fresco o refrigerado (7,8%), las frutas frescas o refrigeradas (7,1%), los frutos secos y de cáscara (6,8%), la carne de ovino y caprino (6,5%), el pescado congelado (6,3%), otras carnes (5,9%), la mantequilla (5,5%), otros preparados de carne, leche entera (5,4% en ambos casos) y la carne seca, salada o ahumada (5,1%).
En suma, una serie de productos de consumo habitual y recurrente que se encarecen a un ritmo sustancialmente superior a los salarios pactados en convenio en lo que va de año (3,5%).
Más allá de la alimentación
Aunque los productos alimenticios son los que registran las subidas y las bajadas más intensas, en conjunto, también hay fuertes variaciones más allá de estos elementos. Al alza, destacan los incrementos en la recogida de basuras (que sube un 30,3% anual, debido a las nuevas tasas municipales de gestión de residuos, impuestas desde la Administración Central, que tratan de igualar la carga tributaria con el coste de la prestación del servicio, incluyendo el reciclaje), la joyería y bisutería (29,6%, por el incremento de los precios de las materias primas como valor refugio frente al dólar), el transporte combinado de pasajeros (26,7%), la electricidad (11,9%), el transporte de pasajeros en tren (10,6%) o los seguros de salud (10,4%). En el extremo opuesto, los equipos de grabación y reproducción audiovisual se abaratan un 6,2%; los vuelos internacionales, un 5,3%; y las cocinas, un 4,3%.
Los que bajan
Con todo, también hay algunos alimentos que registran ciertas rebajas, como es el caso del aceite de oliva que, después de haber triplicado su precio en los últimos años, ahora se abarata un 38,1% respecto a noviembre del año pasado y queda casi a la mitad de precio que su máximo histórico una vez normalizadas las cosechas. Además, también se abaratan el azúcar (que cae un 7,5% anual), las patatas (3%), la pizza y las quiches (1,7%), el yogur (0,7%), los alimentos para bebé (0,5%), las pastas alimenticias y el cuscús, los productos a base de cereales (0,4% en ambos casos) y los productos de panadería, aparte del pan (0,2%).







