En los últimos meses, el avance de VOX en diversas provincias españolas ha sido especialmente destacado, lo que está provocando un giro en el escenario político del país. Ya en las pasadas elecciones extremeñas del 21 de diciembre arrojaron una novedad que va camino de convertirse en tendencia: el partido de Santiago Abascal adelantó al PSOE y es la segunda fuerza, tras el PP, en la ciudad extremeña más poblada, Badajoz. También en diferentes localidades medianas, como Almendralejo, cosecharon resultados similares además de en decenas de pequeños municipios extremeños.
La formación de extrema derecha está logrando posicionarse como segunda fuerza en estos núcleos urbanos y rurales, superando incluso al PSOE en territorios estratégicos, y reflejando una tendencia al alza de VOX que podría intensificarse en próximas convocatorias electorales. Su discurso, centrado en la defensa de la unidad de España, el control migratorio y la crítica a las políticas de género, ha calado en parte del electorado que demanda respuestas contundentes frente a los desafíos actuales.
Una realidad que ya se proyecta también desde hace semanas en Almería y Murcia, donde VOX ha rebasado a los socialistas por primera vez en ambas provincias. Una situación que no solo confirman los sondeos publicados, también lo admiten los tracking internos de la Junta de Andalucía y del Gobierno de la Región de Murcia, lo que anticipa un escenario político más fragmentado y polarizado de cara a futuras elecciones en estos territorios.
La fortaleza que viene mostrando la formación de ultraderecha, tanto en Almería como en Murcia, además de otras provincias en menor escala, evidencia su capacidad para captar el voto de sectores desencantados con el bipartidismo clásico. Una situación que consolida a VOX como una fuerza relevante en el actual panorama político, muy a tener en cuenta en próximos comicios y que a buen seguro dificultará el objetivo del PP de seguir gobernando en solitario en tantas poblaciones andaluzas y al PSOE de alcanzar la referencia indiscutible como partido que fue en esta tierra durante tantos años.
Un panorama, en el caso de los socialistas, que la candidatura de María Jesús Montero, marcada incluso con un perfil de experiencia en la gestión pública y discurso orientado a la moderación y el consenso, no parece haber calado entre la población andaluza.








