El entorno del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar ha vuelto a situarse en el centro de la conservación ambiental tras confirmarse que 2025 ha sido un año especialmente positivo para la reproducción de aves amenazadas en la provincia de Almería. Así lo ha constatado la Junta de Andalucía, que destaca los buenos resultados obtenidos en especies acuáticas en peligro de extinción que encuentran en los humedales del parque uno de sus principales refugios.
Las Salinas de Cabo de Gata han registrado durante 2025 una destacada actividad reproductora, con más de 200 parejas de aves de nueve especies diferentes, consolidándose como uno de los enclaves más relevantes del litoral almeriense. Durante el periodo de invernada, este humedal albergó además cerca de 1.800 ejemplares de aves acuáticas, lo que confirma su valor estratégico dentro de la red de espacios naturales protegidos.
Desde la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente se subraya que estos resultados están directamente relacionados con la mejora de las condiciones hídricas, las precipitaciones registradas y las medidas de protección y vigilancia aplicadas en zonas sensibles del parque. En este sentido, se trabaja en la ordenación del uso público para reducir el impacto del tránsito de personas en áreas clave para la fauna, especialmente en láminas de agua y espacios de nidificación.
El delegado territorial en Almería, Manuel de la Torre, ha incidido en la necesidad de compatibilizar conservación y visitas, reforzando la señalización, los cerramientos de madera y la concienciación ambiental para proteger enclaves tan frágiles como las Salinas y el entorno de Amoladeras.
Cabo de Gata también destaca por su importancia para especies terrestres amenazadas. En la zona de Amoladeras se mantiene la única población viable en Andalucía de alondra ricotí, una especie en peligro de extinción cuya presencia se controla mediante censos especializados basados en la detección de su canto. Aunque el número de ejemplares es reducido, los datos apuntan a una estabilidad que refuerza el valor ecológico del área.
A ello se suma el avance en la conservación de grandes rapaces, con la constatación reciente de la cría del águila real en el parque natural, un hito que refuerza la biodiversidad del espacio protegido y el éxito de las políticas de lucha contra el uso ilegal de venenos y la corrección de tendidos eléctricos peligrosos.
Con estos datos, Cabo de Gata-Níjar reafirma su condición de enclave esencial para la biodiversidad mediterránea y se consolida como uno de los grandes referentes ambientales de la provincia de Almería y de toda Andalucía.







