Para ver tiburones zorro no hace falta irse a Malapascua

Buceadores observan un tiburón zorro en Malapascua. Foto Merche Bodega
Opinión
El autor de este artículo de opinión

Merche Bodega

Una pareja de amigos almerienses, que pescaban en el litoral y no muy lejos de la costa, lanzaron su caña utilizando como cebo un calamar. Cuál no sería su sorpresa cuando observaron que lo que les había “picado” era, nada más y nada menos, que un tiburón zorro. Aunque en el vídeo no salen esas imágenes, nos cuentan que todo acabó bien para este tiburón: los pescadores consiguieron acercarle a su bote, desengancharle el anzuelo y dejarle libre. Al menos esta vez, para nuestro amigo zorro, todo quedó en un susto.

El tiburón zorro (Alopias spp.) es uno de los grandes protagonistas del mundo marino por su aspecto inconfundible y su comportamiento de caza único. Recibe su nombre popular por la espectacular longitud de su aleta caudal, que puede llegar a representar casi la mitad de su cuerpo y que utiliza como una auténtica “arma” para aturdir a sus presas.

El tiburón zorro se alimenta principalmente de peces pequeños que forman grandes bancos, como sardinas, caballas o anchoas, así como de cefalópodos. Su técnica de caza es tan eficaz como llamativa: rodea al banco y, con un rápido latigazo de su larga cola, golpea a varios peces a la vez, dejándolos aturdidos antes de ingerirlos.

Este comportamiento, documentado por científicos y buceadores, convierte al tiburón zorro en una de las pocas especies de tiburones que emplean activamente partes de su cuerpo como herramienta de caza.

Un tiburón más bien discreto

Aunque puede alcanzar longitudes de hasta seis metros, el tiburón zorro es un animal tímido y poco agresivo con las personas. Los encuentros con humanos son escasos y, cuando se producen, suelen ser breves, ya que se trata de una especie esquiva que evita la proximidad con los humanos, una especie muchas veces agresiva y particularmente dañina.

Habita principalmente en aguas abiertas, tanto costeras como oceánicas, y puede encontrarse desde la superficie hasta profundidades que superan los 500 metros, dependiendo de la especie y del momento del día.

Malapascua, el paraíso para ver tiburones zorro

Uno de los lugares más emblemáticos del mundo para observar tiburones zorro es la isla de Malapascua, en Filipinas. En especial, el punto de buceo conocido como Monad Shoal se ha convertido en una referencia internacional para buceadores de todo el mundo. Los que hemos tenido la suerte de estar allí, nunca podremos olvidarlo.

Allí, al amanecer, los tiburones zorro ascienden desde aguas profundas para acudir a estaciones de limpieza donde pequeños peces eliminan parásitos de su piel. Este comportamiento relativamente predecible permite a los buceadores contemplarlos con cierta regularidad, siempre manteniendo estrictas normas de respeto para no alterar su conducta.

Gracias a esta singularidad, Malapascua es considerado uno de los pocos enclaves del planeta donde es posible ver tiburones zorro de forma relativamente constante.

Pero también están en Almería

Pero el tiburón zorro no es exclusivo de los océanos tropicales. El Mediterráneo alberga poblaciones, especialmente del tiburón zorro común, aunque los avistamientos son muy poco frecuentes.

La principal razón es que se trata de un animal que pasa gran parte de su vida en aguas profundas y alejadas de la costa. Cuando se acerca a zonas someras suele hacerlo de forma puntual, lo que explica la escasez de encuentros con buceadores o pescadores recreativos.

Aun así, su presencia en el Mediterráneo confirma la riqueza biológica de este mar y la necesidad de proteger a especies que, aunque discretas, cumplen un papel esencial en el equilibrio de los ecosistemas marinos.

Conservación y amenazas

El tiburón zorro está catalogado como especie vulnerable en muchas regiones del mundo. La pesca accidental (como la que se refleja en este artículo), la captura dirigida por el valor de sus aletas y carne, y su baja tasa reproductiva suponen una combinación peligrosa para sus poblaciones.

La protección de sus hábitats, la regulación pesquera y el fomento del ecoturismo responsable —como el que se practica en Malapascua— son herramientas clave para garantizar su supervivencia.

El tiburón zorro, con su silueta elegante y su cola inconfundible, es un recordatorio de la extraordinaria diversidad que esconden los mares y de la responsabilidad colectiva de conservarla para las generaciones futuras.



Tiburón zorro en Malapascua, a sólo 15 m. de profundidad. Foto Pepe Cano

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