La mortalidad en Andalucía: más de un 11% superior a la media nacional

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Sociedad
Andalucía presenta una tasa de mortalidad de 871,1 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, un 11,6% por encima de la media española, según los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística. Una cifra que sitúa a la comunidad entre las que peores indicadores de mortalidad registran en el conjunto del país, pese a contar con una población más joven que la media estatal.

Durante el año 2025 fallecieron en Andalucía 75.686 personas, un 3,11% más que el año anterior, y se contabilizaron alrededor de 15.000 muertes más que nacimientos, lo que evidencia una tendencia demográfica negativa. La esperanza de vida se sitúa en torno a los 82 años, aproximadamente un año por debajo de la media nacional, mientras que la mortalidad infantil también supera el promedio estatal en los últimos registros comparables.

Expertos y organizaciones profesionales subrayan que estos datos no pueden atribuirse a una causa única. Factores como la renta, la educación, los hábitos de vida o el entorno social influyen de forma directa en la salud. Sin embargo, el funcionamiento del sistema sanitario resulta determinante en aspectos clave como la prevención, el diagnóstico precoz y la continuidad asistencial.

Un informe elaborado por organizaciones sindicales y plataformas en defensa de la sanidad pública señala que Andalucía se sitúa por encima de la media estatal en cinco de las seis principales causas de muerte: cáncer, infarto, ictus, insuficiencia cardiaca y suicidio. En mortalidad cardiovascular, la tasa alcanza las 300 muertes por cada 100.000 habitantes, y en el caso de las mujeres, la mortalidad por ictus se eleva hasta 47,6 por cada 100.000, frente a 36,6 de la media española.

En patologías tiempo-dependientes como el infarto o el ictus, la rapidez en la atención resulta decisiva. Cada minuto cuenta, y cualquier retraso en la detección o derivación puede empeorar el pronóstico. Por ello, la situación de la Atención Primaria es uno de los principales focos de preocupación. En numerosos distritos andaluces, el plazo medio para obtener cita con el médico de cabecera supera los diez días, lo que dificulta el seguimiento de enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes o el colesterol.

A este escenario se suma el déficit estructural de profesionales sanitarios. Andalucía cuenta con 3,1 sanitarios por cada 1.000 habitantes, frente a una media nacional de 3,7. En el ámbito hospitalario, la comunidad dispone de 1,73 médicos por cada 1.000 habitantes, frente a los 2,23 del conjunto del país, y se sitúa a la cola en número de profesionales de enfermería, con unos 4 por cada 1.000 habitantes. Según estimaciones sindicales, faltarían más de 18.000 sanitarios para alcanzar el promedio estatal.

Las listas de espera reflejan esta presión asistencial: cerca de un millón de andaluces se encuentran pendientes de alguna prestación sanitaria, más de 190.000 personas esperan una intervención quirúrgica y alrededor de 850.000 aguardan una primera consulta con el especialista. Demoras que influyen directamente en la evolución de enfermedades oncológicas, cardiovasculares o degenerativas.

Almería: un buen ejemplo de la desatención a la Sanidad Pública

En la provincia de Almería, profesionales sanitarios y asociaciones de pacientes vienen alertando desde hace años de la sobrecarga en los centros de salud y en el Hospital Universitario Torrecárdenas, así como de la dificultad para cubrir determinadas especialidades y de los tiempos de espera prolongados, especialmente en pruebas diagnósticas y consultas externas. Una situación que se enmarca dentro del contexto general andaluz.

La Junta de Andalucía defiende que el presupuesto sanitario ha aumentado en los últimos ejercicios. No obstante, el gasto por habitante continúa por debajo de la media nacional y una parte relevante de los recursos se destina a conciertos y servicios externalizados, lo que mantiene abierto el debate sobre el modelo de financiación y las prioridades.

Los datos oficiales muestran que Andalucía no solo se sitúa por encima de la media estatal en mortalidad, sino que además no está convergiendo al ritmo de otras comunidades en esperanza de vida. Para numerosos colectivos, esta brecha sostenida convierte la situación en un asunto de primer orden político y social.

Detrás de cada porcentaje hay personas concretas, familias que esperan una prueba, una consulta o una intervención. Por ello, organizaciones sanitarias insisten en que reforzar plantillas, mejorar la estabilidad laboral y apostar por una Atención Primaria fuerte son medidas imprescindibles para revertir una tendencia que, hoy por hoy, coloca a Andalucía en una posición preocupante dentro del mapa sanitario español.



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