El mercado de alquiler en España atraviesa un momento bastante complejo. Es algo que está a la vista ante la escasez de vivienda y el aumento constante de los precios. Un estudio reciente de Spotahome, plataforma especializada en alquiler digital, muestra que muchos propietarios extreman la precaución al seleccionar inquilinos. Entre los grupos más afectados están las personas con mascotas, rechazadas por un 34% de los propietarios. Lo mismo podría decirse de las familias con niños, a los que un 38% prefiere no aceptar.
Según Eduardo Garbayo, CEO de Spotahome, esta reticencia no se debe a discriminación, sino al miedo a posibles daños, impagos o conflictos legales. La legislación vigente, diseñada para proteger a los inquilinos, traslada gran parte de la responsabilidad a los propietarios. Esto provoca que muchos opten por perfiles que consideran de menor riesgo, limitando las opciones para quienes tienen mascotas o hijos.
Daños y seguridad jurídica, los principales motivos de exclusión
El estudio indica que los temores más frecuentes de los propietarios son los impagos (61%), la ocupación ilegal (58%) y los daños en la propiedad (57%). Los niños y las mascotas son percibidos como factores que aumentan estos riesgos, lo que explica la selectividad de los propietarios al alquilar. La inseguridad jurídica y los cambios constantes en la normativa generan incertidumbre, especialmente entre los propietarios de mediana y tercera edad, quienes dependen de los ingresos del alquiler para complementar su pensión o economía familiar.
Los perfiles más deseados por los arrendadores son estudiantes y jóvenes profesionales, considerados de menor riesgo por el aval de sus familias y su capacidad de pago. En cambio, familias con hijos y personas con mascotas enfrentan barreras adicionales para acceder a viviendas, no por mala voluntad del propietario, sino por la necesidad de minimizar posibles problemas económicos y de deterioro.
El estudio de Spotahome concluye que mientras no se reduzca la percepción de riesgo y no se ofrezcan garantías suficientes, los propietarios continuarán siendo selectivos. Personas con mascotas y familias con niños seguirán encontrando más obstáculos para alquilar, evidenciando cómo la inseguridad jurídica y la gestión de riesgos impactan directamente en la oferta de vivienda en España







