El proyecto para transformar el Cortijo Las Chiqueras, en la bahía de Genoveses, en un establecimiento hotelero, entra en una nueva fase tras quedar visto para sentencia el pasado jueves el procedimiento judicial que enfrenta a los colectivos conservacionistas Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar y Grupo Ecologista Mediterráneo con la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.
En un comunicado conjunto, ambas organizaciones han hecho pública su valoración sobre el juicio celebrado, donde los abogados y peritos de las distintas partes expusieron sus argumentos en relación con la Autorización Ambiental Unificada concedida por la Junta de Andalucía al proyecto de rehabilitación del antiguo cortijo para uso turístico hotelero.
La vista había sido aplazada el pasado 12 de febrero debido a la imposibilidad de asistencia del abogado de la empresa promotora, Torres y González Díaz S.L. (los herederos de Doña Pakyta) y ahora corresponde a la magistrada encargada del procedimiento adoptar una decisión sobre el tema.
Un proyecto de 30 habitaciones y 60 plazas
El proyecto contempla la transformación del antiguo cortijo agroganadero en un establecimiento turístico que, según detallan las organizaciones ecologistas en su comunicado, dispondría de 30 habitaciones con capacidad para 60 personas, además de una piscina exterior y un aparcamiento para 70 vehículos.
Los colectivos demandantes cuestionan que estas dimensiones puedan resultar compatibles con la sensibilidad ambiental de la zona y advierten de que las instalaciones podrían facilitar la celebración de acontecimientos con una elevada concentración de personas y vehículos. En particular, señalan el posible impacto asociado a ruido, iluminación, tráfico y generación de polvo, especialmente en un entorno que consideran especialmente protegido.
El comunicado recuerda que la plataforma ‘Genoveses sin Hotel’ inició una campaña de recogida de firmas contra el proyecto, a la que, según los colectivos, se sumaron miles de ciudadanos almerienses. Para Amigos del Parque y el Grupo Ecologista Mediterráneo, aquella movilización fue el origen de un movimiento ciudadano y ambientalista que continúa expresando su rechazo al proyecto.
La riqueza natural de la bahía
Uno de los principales argumentos planteados por las organizaciones conservacionistas se refiere a la riqueza ambiental de la bahía de Genoveses. En materia botánica, el comunicado destaca la presencia de especies como el cornical, el palmito, la launea, el espárrago, el dragoncillo, la efedra y el azafrán del Cabo. También señala la utilización del entorno como área de campeo por parte de diversas aves esteparias, entre ellas el águila perdicera, la ganga ortega, el sisón común, el alcaraván, el colirrojo real y la alondra ricotí. A ello se suma, según los colectivos, la presencia de invertebrados endémicos considerados en serio peligro de extinción, como el escarabajo Jakelius punctatolineatus y el tenebriónido Pseudoseriscius munyozi.
Los grupos ecologistas consideran que todos estos valores deben ser tenidos en cuenta a la hora de determinar la compatibilidad del proyecto con los objetivos de conservación del Parque Natural.
La vigencia de los planes de protección, otro de los argumentos
El comunicado sitúa también el foco sobre los instrumentos de planificación ambiental del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Amigos del Parque y el Grupo Ecologista Mediterráneo sostienen que el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) y el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) se encuentran caducados desde 2016 y señalan que deberían haber sido revisados y actualizados en 2024, una vez agotado el periodo de prórroga que, según su interpretación, permite el Decreto 37/2008.
En este sentido, consideran que una eventual sentencia favorable a sus planteamientos debería llevar a la Consejería responsable de la autorización ambiental a revisar sus informes sobre la flora y la fauna del espacio protegido, así como a actualizar los instrumentos de planificación.
Los colectivos alertan de un posible precedente
Más allá del proyecto concreto de Las Chiqueras, los dos grupos ecologistas plantean en su comunicado una preocupación relacionada con el precedente que, a su juicio, podría generar la autorización de nuevos alojamientos mediante la rehabilitación de edificaciones existentes.
Consideran que la aprobación del hotel podría favorecer la aparición de proyectos similares en otros puntos del Parque Natural, utilizando la rehabilitación de antiguas construcciones como fórmula para introducir nuevos usos turísticos en espacios protegidos.
El comunicado recuerda que el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar cuenta con distintas figuras y reconocimientos de protección ambiental y patrimonial, entre ellos ZEPA, LIC, ZEC, Reserva de la Biosfera, Sitio Ramsar, Geoparque, Bien de Interés Cultural, ZEPIM y Red Natura 2000, además de formar parte de la Carta Europea de Turismo Sostenible.
Los colectivos consideran que estas figuras obligan a las administraciones públicas a garantizar la conservación del espacio y un uso responsable y sostenible por parte de la ciudadanía.
El debate sobre la oferta turística de San José
El comunicado incorpora también datos sobre la capacidad alojativa existente en el municipio de Níjar. Según las cifras aportadas por las organizaciones, el municipio dispone actualmente de 13.183 plazas de alojamiento, de las que 4.833 se localizan en San José y su entorno.
De estas últimas, el desglose señalado en el documento incluye 1.250 plazas hoteleras, 2.936 en viviendas de uso turístico, 449 en estudios y apartamentos, 160 en áreas de acampada y 38 en alojamientos rurales. Las organizaciones ecologistas ponen estas cifras en relación con la actividad de la propia empresa promotora del proyecto, que, según recuerdan, ya dispone de dos establecimientos hoteleros de cuatro estrellas en San José: Hotel El Sotillo y Hotel Doña Pakita.
El comunicado señala asimismo que El Sotillo permanece cerrado cuatro meses al año por falta de clientela, un dato que los colectivos utilizan para cuestionar la necesidad de ampliar la oferta hotelera en este entorno.
Ahora, la decisión queda en manos del tribunal
Con la celebración de la vista y la presentación de los informes de las partes, el procedimiento queda ahora pendiente de sentencia. La resolución judicial tendrá que determinar si la autorización ambiental concedida al proyecto se ajusta al marco normativo aplicable y a las condiciones ambientales que afectan al espacio protegido.
Mientras tanto, el debate sobre el futuro de Las Chiqueras continúa abierto. Para los colectivos ecologistas, la cuestión trasciende la construcción de un establecimiento de 30 habitaciones y afecta al modelo de uso de uno de los espacios naturales más reconocibles de Almería.
El juicio ha terminado, pero la incógnita sobre el futuro del Cortijo Las Chiqueras y de la bahía de Genoveses permanece intacta hasta que llegue la sentencia.







