Cabo de Gata: «turismo activo»… pero sin permiso

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Cabo de Gata
El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar ya acumula siete denuncias este año por actividades de turismo activo realizadas sin la autorización correspondiente, una cifra que supera las seis registradas durante todo 2025. La Junta ha reforzado la vigilancia y la coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para controlar estas actividades durante la temporada turística.

El dato evidencia el incremento de la presión que soporta el espacio protegido durante los meses de mayor afluencia turística. Las siete denuncias corresponden a actividades de turismo activo desarrolladas sin la autorización exigida, frente a las seis contabilizadas durante todo 2025.

La situación ha llevado a la Junta de Andalucía a intensificar la coordinación entre los distintos organismos que intervienen en la vigilancia del Parque Natural, con el objetivo de detectar actividades que incumplan la normativa y garantizar tanto la seguridad de los usuarios como la conservación del espacio. El dispositivo cuenta con la participación de Agentes de Medio Ambiente, Guardia Civil —a través del Seprona y del Servicio Marítimo—, Capitanía Marítima, el Servicio Provincial de Costas, la Unidad de Policía Adscrita a la Junta y las Policías Locales.

Un litoral sometido a una regulación cada vez mayor

El aumento de las actividades recreativas en el litoral ha obligado también a establecer restricciones específicas. Desde el 20 de junio y hasta el 27 de septiembre de 2026, la Junta limita a cinco el número de kayaks, piraguas y artefactos flotantes similares que pueden agruparse sin autorización en determinadas zonas del litoral. Las agrupaciones que superen esa cifra necesitan autorización expresa y deben cumplir las condiciones establecidas para garantizar la conservación del ecosistema.

La regulación responde al incremento de estas actividades y a la concentración de grupos en áreas especialmente sensibles, una situación que puede afectar a las especies marinas del área intermareal, al paisaje y a la convivencia con otros usos del espacio protegido.

A esta regulación se suma una novedad importante este verano: la prohibición permanente de la entrada y navegación de motos acuáticas en las aproximadamente 12.000 hectáreas de superficie marina del Parque Natural, correspondientes a una franja de una milla náutica desde la costa.

Turismo sí, pero dentro de las reglas

El Parque Natural cuenta con una importante actividad de turismo de naturaleza. La propia Junta dispone de un sistema de calidad al que están vinculadas 22 empresas de Cabo de Gata-Níjar, muchas de ellas dedicadas a actividades como rutas guiadas, kayak, buceo o paseos en barco.

El problema, por tanto, no reside en la existencia de turismo activo, sino en aquellas actividades que se realizan al margen de las autorizaciones y condiciones establecidas. En un espacio con un elevado valor ecológico, geológico y paisajístico, la regulación pretende compatibilizar el uso turístico con la conservación de los ecosistemas.

El hecho de que en agosto ya se hayan superado todas las denuncias registradas en 2025 supone una señal de alerta que obliga a mantener la vigilancia y, especialmente, a reforzar la información a empresas y visitantes. La conservación de Cabo de Gata-Níjar depende también de que quienes desarrollan actividades económicas o recreativas en su interior conozcan y respeten las reglas que protegen este espacio natural.



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