Cabo de Gata vuelve a sufrir cortes de luz en plena temporada turística

Cacerolada por la falta de luz en Rodalquilar
Cabo de Gata
Los apagones afectan a establecimientos de La Isleta, Las Presillas Bajas, Rodalquilar, Las Negras y La Isleta del Moro y reavivan las críticas por las deficiencias de la red eléctrica en los núcleos costeros de Níjar. Los problemas de suministro eléctrico vuelven a afectar al Parque Natural Cabo de Gata-Níjar en plena temporada turística. Un nuevo corte registrado durante el pasado fin de semana dejó durante más de dos horas sin electricidad a establecimientos de distintos núcleos del litoral nijareño, coincidiendo además con una franja especialmente importante para la hostelería: el servicio de desayunos y la actividad de media mañana.

La interrupción comenzó alrededor de las 11.00 horas y se prolongó hasta la tarde, según las incidencias trasladadas por los establecimientos afectados. Entre las zonas afectadas se encuentran La Isleta y Rodalquilar, mientras que también se comunicaron problemas en Las Negras, Las Presillas Bajas y La Isleta del Moro.

Para los negocios turísticos, un apagón de estas características supone mucho más que una incomodidad. Cocinas, cámaras frigoríficas, sistemas de climatización, terminales de pago, ordenadores, conexiones telefónicas y otros servicios dependen directamente del suministro eléctrico.

Un problema que se repite cada verano

El nuevo episodio vuelve a poner sobre la mesa las deficiencias de la infraestructura eléctrica de los núcleos costeros de Níjar. Durante los últimos meses se han acumulado las quejas de residentes y empresarios por cortes, interrupciones breves y problemas de suministro que se intensifican especialmente durante el verano.

El incremento de población que experimentan localidades como San José, Las Negras, Las Presillas, La Isleta del Moro, Rodalquilar o Agua Amarga durante los meses de mayor actividad turística somete a la red a una presión muy superior a la que soporta durante el resto del año.

El problema no es nuevo. Los empresarios y los vecindarios vienen reclamando desde hace tiempo una solución definitiva que permita garantizar la continuidad del suministro y evitar que los establecimientos tengan que afrontar pérdidas económicas como consecuencia de incidencias que escapan a su control.

Un apagón en plena actividad hostelera

El último episodio adquiere especial relevancia por el momento en que se produjo. La franja comprendida entre las once de la mañana y las primeras horas de la tarde coincide con una parte importante de la actividad de hoteles, apartamentos, bares y restaurantes. La interrupción del suministro obliga a paralizar determinados servicios y puede afectar a alimentos, sistemas de conservación y medios de pago.

En establecimientos pequeños, además, dos horas y media sin electricidad pueden representar una parte significativa de la facturación de una jornada. A ello se suma el impacto sobre la imagen turística. Quienes visitan Cabo de Gata esperan encontrar un destino natural singular, pero también disponer de servicios básicos que funcionen con normalidad.

La calidad de un destino turístico no depende únicamente de sus playas, paisajes o patrimonio. También está vinculada a la capacidad de garantizar agua, electricidad, comunicaciones, limpieza, movilidad y seguridad.

Una inversión de 800.000 euros para reforzar la red

La compañía eléctrica dice que ha puesto en marcha actuaciones para mejorar la capacidad de suministro en la zona. Entre ellas se encuentra una inversión cercana a los 800.000 euros destinada a reforzar la línea de media tensión de San José mediante su desdoblamiento. El objetivo es incrementar la capacidad de la red y mejorar su capacidad de respuesta ante los picos de demanda que se producen especialmente durante los meses de verano.

La previsión inicial es que estos trabajos concluyan durante el próximo mes de octubre. La actuación puede suponer una mejora importante, pero el último episodio demuestra que el problema continúa mientras las obras no estén terminadas y plenamente operativas.

Cabo de Gata-Níjar es uno de los principales activos turísticos de la provincia de Almería. Precisamente por ello, las administraciones deben afrontar el reto de compatibilizar la protección de un espacio natural especialmente sensible con unas infraestructuras capaces de atender a la población residente y a los miles de visitantes que recibe cada año.

El debate sobre la electricidad forma parte de una cuestión mucho más amplia. Los núcleos costeros del parque afrontan también retos relacionados con la movilidad, los aparcamientos, la gestión de residuos, el abastecimiento de agua, las comunicaciones y la presión turística.

La protección ambiental no puede convertirse en una excusa para mantener servicios deficientes, del mismo modo que el incremento de visitantes no puede justificar actuaciones que comprometan los valores naturales del parque.

El desafío consiste en encontrar un equilibrio que permita mantener la singularidad de Cabo de Gata y, al mismo tiempo, garantizar unas condiciones adecuadas para quienes viven y trabajan allí.

Residentes y empresarios reclaman una solución definitiva

Los últimos cortes vuelven a generar preocupación entre los establecimientos turísticos, especialmente porque se producen después de otros episodios registrados durante el verano. Para los empresarios y para los vecinos, la cuestión fundamental es que los problemas de suministro dejen de considerarse una circunstancia inevitable asociada a los meses de mayor demanda.

Cabo de Gata necesita una red eléctrica dimensionada para su realidad actual y futura. La solución no puede limitarse a responder a cada avería cuando se produce, sino que debe pasar por una planificación de las infraestructuras acorde con el crecimiento de la actividad turística y las necesidades de la población residente.

La finalización de las obras de refuerzo previstas para octubre será, por tanto, un momento clave para comprobar si la situación mejora. Mientras tanto, los negocios y las viviendas de La Isleta, Rodalquilar, Las Negras y La Isleta del Moro vuelven a padecer las consecuencias de un problema que se repite demasiado.

Porque en un espacio como Cabo de Gata, donde la naturaleza constituye el principal atractivo, garantizar servicios básicos no debería ser un privilegio de la temporada alta, sino una obligación durante todo el año.



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