La mejor expresión del sentimiento que tiene una buena parte del vecindario la hizo una vecina en el chat de la Asociación Vecinal de San José y El Pozo de los Frailes, cuando los feriantes comenzaron a montar sus atracciones: “Ya ha comenzado la destrucción anual del Parque de La Molina”. Y es que San José, que tiene muchas carencias, tampoco dispone de un recinto ferial ni nada que se le parezca, y las atracciones y puestos feriales se montan en el Parque de La Molina, el único espacio verde utilizable que tiene el pueblo.
La verdad es que el Parque no tiene ningún tipo de mantenimiento: los árboles no se podan y se riegan poco o nada; el escaso mobiliario urbano está destrozado y los baches y el pavimento levantado es lo más generalizado. Imaginamos que, por esa razón, en el programa electoral con el que José Francisco Garrido, el actual alcalde, concurrió a las Elecciones Municipales figuraba la reforma de dicho parque, que hasta el momento no se ha producido.
Pero ese panorama de desastre todavía puede ser mayor y eso es lo que ocurre cada vez que llegan las fiestas de verano al pueblo: enormes camiones, muy cargados, entran en el Parque y causan cada año nuevos y mayores destrozos, que se van acumulando cada año, sin que después se produzca ninguna reparación.
Además, un ruido infernal, de todo tipo de “músicas” y soniquetes se despierta cada tarde y se prolonga hasta la madrugada, perturbando el descanso del vecindario que, en plena temporada, tienen que levantarse bien temprano para hacer sus quehaceres y continuar ganándose el pan. Y, nos consta, este ruido descontrolado también produce serias molestias a los veraneantes, que manifiestan sus quejas a los hoteles y alojamientos turísticos, porque “no les habían avisado” de que se celebraban estas fiestas y de esta manera salvaje.
Sin embargo, Juan Carlos Agenjo, concejal de Servicios Urbanos del Ayuntamiento de Níjar, cree que, de con las Fiestas “buscamos ofrecer lo mejor a nuestros vecinos y visitantes». Pero, a nada que pregunte, podrá comprobar que el vecindario de San José, e incluso sus visitantes, tienen una opinión bien diferente y defienden otro modelo de fiestas, que no causen más deterioro en nuestras escasas zonas verdes y que produzcan un ruido, cuando menos, soportable.
Desconocemos quién piensa que con una Fiestas organizadas de esta manera puede conseguir mejorar sus resultados electorales o considerar que suponen una buena gestión de las actividades lúdicas en una población como San José. Desde luego, quien lo haga, se está equivocando de cabo a rabo. Y esto no es una cuestión de derechas o de izquierdas, sólo es una cuestión de sentido común.








