La anulación definitiva de la licencia de obras por parte del Ayuntamiento de Carboneras ha eliminado uno de los principales obstáculos administrativos para derribar el hotel de El Algarrobico. Ahora comienza la fase decisiva: coordinar la expropiación, ejecutar la demolición del edificio y completar el desescombro y la restauración ambiental de este espacio del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.
El Algarrobico afronta, después de más de dos décadas de litigios, el que puede ser el capítulo definitivo de su historia. El hotel levantado junto a la playa de El Algarrobico, en Carboneras, permanece todavía en pie, pero el escenario jurídico y administrativo ha cambiado sustancialmente durante 2026.
El pasado mes de julio, el Ayuntamiento de Carboneras aprobó definitivamente la anulación de la licencia de obras concedida en 2003 a Azata del Sol. La decisión era uno de los pasos reclamados por los tribunales para poder avanzar hacia la restitución de la legalidad urbanística y ambiental.
Pero ¿cómo se derribará realmente el hotel? La respuesta pasa por varias actuaciones que deben coordinar al Ayuntamiento de Carboneras, la Junta de Andalucía y el Gobierno de España.
Primero: eliminar la licencia que permitió construir el hotel
La primera pieza del proceso ya se ha colocado. El Consejo Consultivo de Andalucía dictaminó en mayo que la licencia concedida en 2003 era nula de pleno derecho, al haberse autorizado una construcción en suelo no urbanizable protegido y afectado por la legislación de Costas. El dictamen abrió la puerta a que Carboneras procediera a revisar y anular de oficio aquella autorización.
Finalmente, el Pleno municipal aprobó en julio la anulación de la licencia. La importancia de esta decisión es fundamental: ya no existe una licencia urbanística que pueda utilizarse como cobertura administrativa de la construcción. La propia Junta de Andalucía consideró que la anulación era la vía que permitiría avanzar hacia la demolición.
Segundo: resolver la propiedad mediante la expropiación
El Gobierno central ya puso en marcha en 2025 un procedimiento expropiatorio. El Consejo de Ministros declaró la utilidad pública de determinados bienes y derechos vinculados a El Algarrobico. El expediente afecta a terrenos propiedad de Azata del Sol y, en particular, a la superficie situada dentro de la servidumbre de protección del dominio público marítimo-terrestre. El propio acuerdo estatal recuerda que el Tribunal Supremo confirmó que en ese tramo litoral existe una servidumbre de protección de 100 metros y que los terrenos donde se encuentra el hotel son suelo no urbanizable conforme al PORN del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.
El expediente contempla una superficie afectada por la servidumbre de 16.432 metros cuadrados dentro de una parcela de 32.654 metros cuadrados. Aquí se encuentra uno de los principales problemas que han ralentizado el proceso. Azata del Sol rechazó la valoración realizada por el Gobierno. La empresa reclamó inicialmente 44,5 millones de euros, mientras que el Ministerio para la Transición Ecológica fijó una valoración de 16.496,67 euros para la superficie objeto de expropiación. Al no existir acuerdo, el procedimiento pasó al Jurado Provincial de Expropiación.
La anulación de la licencia introduce ahora un elemento nuevo en esta disputa económica, al quedar acreditado administrativamente que aquella autorización era nula.
Tercero: demoler físicamente el hotel
Una vez resueltas las cuestiones jurídicas y de disponibilidad de los terrenos, llegará la intervención física sobre el edificio.
Y aquí el protocolo firmado en 2011 entre el Gobierno de España y la Junta de Andalucía adquiere especial importancia. El acuerdo establece un reparto de responsabilidades para recuperar la playa y su entorno. El Estado asumirá la demolición y el desescombro, mientras que la Junta de Andalucía tendrá que intervenir posteriormente en la restauración ambiental del espacio.
No se trata, por tanto, simplemente de derribar el edificio y dejar los terrenos libres. El objetivo final es recuperar el enclave.
¿Se derribará todo el hotel?
Esta es una de las cuestiones que más debate ha generado durante el proceso.
El procedimiento expropiatorio iniciado por el Gobierno central afecta a la parte de la finca situada dentro de la servidumbre de protección del dominio público marítimo-terrestre. Durante 2025 y comienzos de 2026 se llegó a plantear incluso la posibilidad de que la intervención estatal se limitara inicialmente a la parte del edificio vinculada directamente a sus competencias sobre Costas.
Sin embargo, la solución que persiguen actualmente las administraciones es la demolición completa del hotel y la recuperación integral del espacio. El Gobierno central ha pedido a la Junta de Andalucía retomar el protocolo de 2011 precisamente para coordinar la demolición y la posterior restauración del enclave.
La Junta, por su parte, ha incluido en sus presupuestos de 2026 recursos para los trabajos relacionados con la demolición y el desescombro del hotel. En concreto, las cuentas autonómicas contemplan un millón de euros de apoyo a la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo y señalan expresamente el desescombro procedente de la demolición de la edificación de El Algarrobico.
Cuarto: retirar los escombros
El derribo será solamente una parte de la operación. El hotel es una estructura de enormes dimensiones, por lo que su demolición generará una cantidad considerable de residuos de construcción.
El protocolo de colaboración entre las administraciones contempla que el Estado se encargue de la demolición y el desescombro, mientras que la Junta debe asumir las actuaciones posteriores de restauración ambiental y gestión de los residuos conforme al reparto establecido.
La Junta ya ha previsto presupuestariamente actuaciones de desescombro vinculadas a la demolición. Además, la restauración deberá tener en cuenta que no se trata de un solar urbano convencional, sino de un espacio incluido dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.
Quinto: restaurar la playa y el paisaje
Esta será probablemente la fase más importante desde el punto de vista ambiental. La desaparición del hotel no significa que el espacio vuelva automáticamente a su estado original. Será necesario retirar las estructuras y residuos derivados de la construcción y recuperar progresivamente las condiciones naturales del terreno.
El objetivo de las administraciones es devolver el paraje a una situación compatible con los valores ambientales que justificaron su protección. El propio presupuesto andaluz de 2026 vincula la actuación sobre El Algarrobico con la recuperación del paraje y contempla expresamente el desescombro procedente de la demolición.
Greenpeace ha estimado que el conjunto de las actuaciones de derribo y restauración podría superar los siete millones de euros, aunque esta cifra corresponde a una estimación de la organización ecologista y no a un presupuesto definitivo de ejecución.
Un proceso con tres administraciones implicadas
El futuro de El Algarrobico depende ahora de que tres administraciones actúen de manera coordinada.
El Ayuntamiento de Carboneras ha dado el paso urbanístico fundamental al anular la licencia. La Junta de Andalucía tiene competencias sobre el espacio protegido y deberá participar en la restauración ambiental. Y el Gobierno central, a través del Ministerio para la Transición Ecológica y la Demarcación de Costas, mantiene el procedimiento expropiatorio y las competencias relacionadas con el dominio público marítimo-terrestre.
De hecho, ambas administraciones mantienen desde 2011 una comisión mixta de seguimiento del protocolo de recuperación de El Algarrobico. En junio de 2026 volvieron a reunirse para abordar precisamente el reparto de actuaciones y el futuro de la demolición.
Más de veinte años después, comienza la cuenta atrás
El caso de El Algarrobico ha acumulado durante más de dos décadas una extraordinaria sucesión de procedimientos judiciales, recursos, decisiones administrativas y enfrentamientos entre administraciones.
El Tribunal Supremo confirmó aspectos esenciales de la ilegalidad urbanística y de la afección de la legislación de Costas. El Consejo Consultivo de Andalucía ha declarado nula la licencia. Y el Ayuntamiento de Carboneras ha terminado anulándola. Ahora la cuestión ya no es si el hotel debe desaparecer. El camino institucional emprendido por las administraciones tiene como objetivo su demolición y la recuperación ambiental del enclave.
La pregunta es cuánto tardará en hacerse realidad. El Algarrobico se ha convertido durante años en uno de los símbolos más visibles de la presión urbanística sobre el litoral mediterráneo. Su desaparición supondría no solo retirar una enorme estructura de hormigón de la costa de Carboneras, sino también culminar la recuperación de un espacio situado en uno de los enclaves naturales más valiosos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.
Después de más de veinte años, el reto consiste ahora en que las administraciones conviertan las decisiones jurídicas y presupuestarias en una actuación material: derribar, desescombrar y restaurar.







