El acceso a las playas reguladas de Cabo de Gata baja un 3,3% en julio, pero supera los 13.600 vehículos

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Cabo de Gata
Las playas situadas entre Genoveses y Cala Carbón registraron 13.601 entradas de vehículos durante los 29 días de julio en los que estuvo operativo el dispositivo de regulación, con una media de 469 coches diarios. La cifra supone un descenso del 3,3% respecto al promedio diario del mismo mes de 2025, aunque mantiene una elevada presión sobre uno de los espacios naturales más frágiles de Almería.

Las playas y calas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar situadas al oeste de San José han recibido durante julio un total de 13.601 vehículos privados, según los datos facilitados por la Junta de Andalucía. El dispositivo de control afecta al tramo comprendido entre Genoveses y Cala Carbón y permanecerá activo hasta el próximo 27 de septiembre.

Durante los 29 días contabilizados en julio, la media diaria fue de 469 vehículos. Son 16 coches menos al día que en julio de 2025, cuando se registraron 15.035 accesos en 31 jornadas, con una media de 485 vehículos diarios. El descenso porcentual de la afluencia media se sitúa así en el 3,3%.

Casi 19.000 vehículos desde el inicio de la regulación

A los datos de julio hay que sumar los 5.333 vehículos que accedieron a las playas durante los primeros días de funcionamiento del dispositivo, entre el 20 y el 30 de junio. En conjunto, durante los primeros 40 días de regulación de este verano se han contabilizado 18.934 vehículos, con una media de 473 accesos diarios.

El dato refleja que, pese al ligero descenso respecto al año pasado, las playas más conocidas de la costa de Níjar continúan soportando una presión turística muy elevada durante los meses de verano.

La regulación establece una capacidad máxima de 399 vehículos en rotación. El acceso está condicionado a la existencia de plazas disponibles y se organiza mediante diferentes franjas horarias durante los días centrales del verano.

Un sistema pensado para limitar la presión sobre el parque

La medida tiene como objetivo compatibilizar el uso turístico de las playas con la conservación de los valores naturales del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. La resolución de la Delegación Territorial de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul establece la restricción de acceso a los vehículos a motor que carezcan de autorización desde el 20 de junio hasta el 27 de septiembre.

El dispositivo no se limita al control de los vehículos. También contempla actuaciones de información ambiental a los visitantes, acondicionamiento de los caminos de acceso y mantenimiento de la limpieza del entorno natural.

La normativa establece asimismo restricciones para las agrupaciones recreativas de kayaks, piraguas y otros artefactos flotantes similares sin motor. Las agrupaciones que no cuenten con autorización expresa no pueden superar las cinco unidades.

El transporte público, una alternativa todavía necesaria

Como alternativa al vehículo privado, el Consorcio de Transporte Metropolitano del Área de Almería mantiene durante el verano un servicio de autobús lanzadera entre San José y las playas sometidas a regulación. El servicio se puso en marcha el 11 de julio y está previsto que funcione hasta el 6 de septiembre.

La existencia de este transporte resulta especialmente relevante en un espacio natural en el que la reducción del tráfico privado constituye uno de los principales objetivos de la regulación. En junio, cuando comenzó el dispositivo, ya se había producido un descenso del 3,81% en la afluencia media diaria respecto al año anterior.

La presión turística continúa siendo el gran desafío

Aunque el descenso del 3,3% constituye una evolución positiva, las cifras evidencian que el problema de la masificación no desaparece simplemente mediante el control de los accesos. Casi 19.000 vehículos en los primeros 40 días de regulación muestran la enorme demanda que soportan enclaves como Mónsul, Genoveses o El Barronal durante la temporada alta.

El reto para las administraciones pasa, por tanto, por consolidar un modelo de visita compatible con la conservación del parque: limitar la presión sobre los espacios más vulnerables, potenciar el transporte colectivo, mejorar la información ambiental y garantizar que la regulación de los accesos vaya acompañada de una verdadera estrategia de protección del territorio.

Cabo de Gata-Níjar no es únicamente un destino turístico de playa. Es un espacio natural protegido cuya principal riqueza reside precisamente en la conservación de sus ecosistemas, paisajes y valores ambientales. La evolución de los datos de acceso durante este verano vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de encontrar un equilibrio entre el derecho al disfrute del espacio natural y la obligación de preservarlo para las generaciones futuras.



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