El Fandango de Níjar, el baile que sobrevivió al olvido y mantiene viva la memoria de un pueblo

Las refajonas de Níjar
Cabo de Gata
Esta danza de galanteo, recuperada en 1985 por un grupo de mujeres nijareñas, es una de las expresiones más singulares del folclore almeriense y continúa siendo transmitida a las nuevas generaciones. Hay tradiciones que forman parte de la historia de un pueblo y otras que, además, son capaces de contar esa historia cuando vuelven a sonar las guitarras, las castañuelas y las voces. Es el caso del Fandango de Níjar, una de las manifestaciones más características del patrimonio popular de este municipio almeriense y una pieza fundamental para entender la riqueza del folclore de la provincia.

El fandango nijareño es mucho más que una danza. Es una representación de las antiguas relaciones sociales, de las fiestas populares y de una forma de entender la música y el baile que durante generaciones estuvo vinculada a la vida cotidiana de los vecinos de Níjar.

Su recuperación tiene además una historia especialmente significativa. El baile había dejado de interpretarse durante aproximadamente medio siglo hasta que, en 1985, seis mujeres nijareñas impulsaron la creación de la Asociación Cultural Grupo de Refajonas de Níjar con el objetivo principal de rescatarlo del olvido. Desde entonces, esta agrupación se ha convertido en una de las principales guardianas del folclore local.

Una danza de galanteo y encuentro

El Fandango de Níjar tiene una característica que lo diferencia especialmente: su carácter de danza de galanteo. La protagonista es la llamada refajona, que recibe la invitación de los muchachos para salir a bailar mientras suenan la música y los cantos.

Cuando acepta el reto, la bailaora permanece en escena hasta el final, acompañando sus movimientos con las tradicionales castañuelas, conocidas también como postizas o palillos, mientras los acompañantes la animan y la piropean. Al terminar, la tradición establece que la refajona agradece el gesto dando una palmada en la mano de sus acompañantes.

La pieza se estructura en diferentes partes, entre ellas carreras, malagueñas y fandangos, formando una secuencia en la que música y baile se encuentran de manera dinámica. Algunas investigaciones sobre el folclore almeriense también han señalado conexiones con otras danzas tradicionales del Levante almeriense, como las parrandas.

Ese carácter abierto y festivo explica que el fandango no fuese únicamente un espectáculo. Era una manifestación colectiva en la que participaban parejas y grupos, estrechamente relacionada con las celebraciones populares.

Las Refajonas, cuatro décadas protegiendo una tradición

Si hoy el Fandango de Níjar continúa formando parte del patrimonio vivo del municipio es, en buena medida, gracias al trabajo desarrollado durante cuatro décadas por Las Refajonas de Níjar.

La asociación celebró en 2025 su 40 aniversario y mantiene entre sus principales objetivos conservar y divulgar la cultura popular nijareña. Su actividad no se limita a los escenarios: también desarrolla talleres y una escuela de baile infantil destinada a facilitar el relevo generacional.

La recuperación del baile fue acompañada por la reconstrucción de toda una estética tradicional. El traje de la refajona y su elaborado peinado forman parte inseparable de la representación.

El atuendo destaca por su falda de color magenta, decorada con las denominadas colonias, bandas blancas paralelas, además de numerosos collares y adornos y un mantón de Manila. El peinado tradicional incorpora un moño trasero elaborado con ocho cabos de pelo tejidos a modo de pleita de esparto y dos moños laterales o tortas, acompañados de peinetas, flores y una enredadera natural.

Todo ello convierte cada actuación en una auténtica muestra de etnografía nijareña, donde la música, la danza, la indumentaria y la memoria colectiva forman un único conjunto.

Un patrimonio que sigue subiendo a los escenarios

La vigencia del fandango se ha podido comprobar en los últimos años en diferentes encuentros de folclore dentro y fuera de la provincia. Las Refajonas continúan incorporándolo a sus actuaciones y han llevado el baile a festivales y encuentros culturales, contribuyendo a que una tradición que estuvo cerca de desaparecer siga siendo reconocible para las nuevas generaciones.

En agosto de 2026, por ejemplo, Las Refajonas volvieron a interpretar el Fandango de Níjar dentro del X Encuentro de Indumentaria y Folclore Tradicional Almeriense celebrado en la capital. La actuación puso nuevamente en escena un baile que forma parte del patrimonio cultural inmaterial de la provincia.

Y el calendario de este año mantiene el protagonismo de esta tradición. La Agrupación Folklórica Alcazaba tiene previsto participar el 19 de septiembre de 2026 en el III Festival Fandango de Níjar, una nueva muestra del interés que continúa despertando esta manifestación del folclore almeriense.

El Fandango de Níjar demuestra así que recuperar una tradición no significa simplemente reproducir unos pasos aprendidos del pasado. Significa mantener una parte de la identidad de un territorio, conservar la memoria de quienes lo bailaron antes y conseguir que esa memoria siga teniendo espacio en el presente.

En Níjar, cada vuelta de la falda, cada sonido de las postizas y cada compás del fandango recuerdan que hay tradiciones que, aunque durante un tiempo parezcan condenadas al olvido, pueden volver a cobrar vida cuando un pueblo decide no dejarlas desaparecer.



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