Su cuerpo plano y plateado, sus largas espinas dorsales y la característica mancha oscura de sus costados convierten al gallopedro en uno de los peces más singulares que pueden encontrarse en los fondos marinos del Cabo de Gata.
El gallopedro, también conocido como pez de San Pedro, pertenece a la especie Zeus faber, un pez marino de la familia Zeidae ampliamente distribuido por el Mediterráneo y otras aguas del Atlántico.
Su aspecto resulta inconfundible. Presenta un cuerpo muy comprimido lateralmente, de color plateado o grisáceo, con una gran cabeza, boca protráctil y una llamativa aleta dorsal formada por largas espinas. Pero si existe un rasgo que permite identificarlo rápidamente es la gran mancha oscura y redondeada que presenta en cada costado.
Precisamente esa marca está detrás de uno de sus nombres populares. La tradición cristiana relacionó la mancha con la huella de los dedos de San Pedro, de ahí la denominación de pez de San Pedro.
Un habitante de los fondos marinos
El gallopedro es una especie asociada principalmente a los fondos marinos, donde se desplaza lentamente en busca de presas. Su cuerpo comprimido le permite realizar movimientos precisos y acercarse a sus presas antes de capturarlas mediante su boca protráctil.
Su alimentación está basada fundamentalmente en peces y otros animales marinos, entre ellos cefalópodos y crustáceos. Se trata, por tanto, de un depredador que ocupa un lugar determinado dentro de las cadenas tróficas mediterráneas.
Las aguas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar ofrecen una gran diversidad de hábitats submarinos, desde fondos rocosos hasta praderas de Posidonia oceanica, que sirven de refugio y zona de alimentación para numerosas especies.
El gallopedro también forma parte de la tradición pesquera y gastronómica del litoral almeriense. Su carne es apreciada y tradicionalmente se ha utilizado en diferentes preparaciones culinarias. Su presencia en los mercados y restaurantes forma parte de la relación histórica entre las poblaciones costeras almerienses y los recursos del Mediterráneo.
Un encuentro especial para los buceadores
Para quienes practican submarinismo en el Cabo de Gata, encontrarse con un gallopedro constituye uno de esos pequeños descubrimientos que hacen especial una inmersión. Su comportamiento relativamente pausado y su peculiar silueta hacen que sea una especie especialmente atractiva para la observación submarina y la fotografía. El entorno protegido del Parque Natural conserva una importante diversidad marina, con praderas de Posidonia y fondos rocosos en los que conviven peces, crustáceos, cefalópodos y otros organismos.







