El verano de 2026 marcará un antes y un después en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Por primera vez en años, las motos de agua no podrán navegar por las aguas protegidas del espacio natural gracias a una prohibición permanente que pone fin a una de las actividades más controvertidas del litoral almeriense.
La medida llega después de una larga campaña impulsada por la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de los Pueblos de Cabo de Gata, en la que participa activamente la asociación ecologista Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, y coincide con el endurecimiento de los controles sobre estas embarcaciones en el conjunto de la provincia. Solo durante el pasado año, la Capitanía Marítima de Almería abrió 45 expedientes sancionadores por infracciones relacionadas con el uso de motos de agua, algunas de ellas vinculadas a incumplimientos de las normas de navegación y seguridad.
Sin embargo, la prohibición en Cabo de Gata tiene su origen en una reivindicación mucho más antigua. Desde hace casi una década, colectivos vecinales y ecologistas vienen denunciando el impacto que estas embarcaciones provocaban en uno de los espacios naturales más valiosos del Mediterráneo. Las quejas se centraban en la contaminación acústica, las molestias a bañistas y residentes, el riesgo para la fauna marina, la posible afección a hábitats protegidos y los problemas de seguridad derivados de la navegación a gran velocidad cerca de playas y calas.
Amigos del Parque recuerda que ya en 2016 planteó formalmente la necesidad de prohibir las motos de agua dentro del espacio protegido. A partir de entonces, la cuestión fue llevada de forma reiterada a los órganos de participación del parque y asumida como una de las principales reivindicaciones por la Coordinadora Vecinal, que agrupa a asociaciones de distintos núcleos de población del parque natural.
Durante estos años, las entidades ciudadanas recopilaron denuncias, trasladaron informes a las administraciones competentes y participaron activamente en la Junta Rectora del Parque Natural y en otros foros consultivos. El objetivo era demostrar que la actividad motonáutica resultaba incompatible con los objetivos de conservación de un espacio protegido declarado Parque Natural, Reserva de la Biosfera y Zona de Especial Protección para las Aves.
La movilización vecinal se intensificó especialmente en los últimos años. En 2024, la Coordinadora solicitó formalmente a la Dirección del Parque una regulación mucho más restrictiva y reclamó una mayor vigilancia por parte de los organismos responsables. Paralelamente, continuó defendiendo la prohibición en los órganos de gestión del espacio protegido.
Finalmente, las propuestas respaldadas por las asociaciones vecinales y ecologistas obtuvieron el apoyo de la Comisión de Socioeconomía y Turismo y posteriormente de la Junta Rectora del Parque. Ese respaldo abrió la puerta a la resolución aprobada por la Junta de Andalucía que prohíbe de forma permanente la circulación de motos de agua en el ámbito marítimo protegido de Cabo de Gata-Níjar.
Para los colectivos que han liderado esta campaña, la medida representa una de las mayores victorias ciudadanas en materia de conservación ambiental logradas en el parque durante los últimos años. Consideran que la decisión permitirá recuperar la tranquilidad de numerosas calas y playas, mejorar la protección de los ecosistemas marinos y reforzar un modelo turístico más compatible con los valores naturales del territorio.
Con la llegada de la temporada alta, Cabo de Gata afronta así una nueva etapa en la gestión de su litoral. El verano de 2026 servirá para comprobar los efectos de una prohibición que ha sido fruto de casi diez años de trabajo vecinal y que muchos consideran un paso decisivo para preservar uno de los enclaves naturales más emblemáticos de la provincia de Almería.







