El Mediterráneo que baña la provincia de Almería ha vivido este verano uno de los episodios de mayor calentamiento de los últimos años. La boya de Cabo de Gata registró el 19 de agosto una temperatura de 28,84 grados, el valor más elevado de toda su serie histórica, que comenzó en 2001. El registro sitúa a Cabo de Gata entre los puntos del litoral español donde las temperaturas del agua han alcanzado máximos históricos durante el verano de 2026, en un contexto de calentamiento extraordinario de las aguas mediterráneas.
La temperatura registrada en Almería superó el anterior récord de la estación, establecido en 28,61 grados en agosto de 2024. En apenas dos años, por tanto, el litoral de Cabo de Gata ha vuelto a superar su máximo histórico.
Cabo de Gata, ante un Mediterráneo cada vez más cálido
El dato de 28,84 grados no constituye un episodio aislado. La evolución de las temperaturas registradas en Cabo de Gata muestra cómo los valores más elevados se concentran cada vez con mayor frecuencia en los últimos años.
Durante los primeros años de la serie, las máximas de agosto se situaban generalmente en torno a los 26 grados. En el periodo más reciente, sin embargo, la media de las temperaturas máximas ha aumentado de manera significativa, hasta superar los 28 grados.
El verano de 2026 ha llevado esta evolución un paso más allá. La temperatura alcanzada en Cabo de Gata supone un nuevo récord absoluto para la estación y evidencia la intensidad con la que el calentamiento del Mediterráneo está afectando también a las costas almerienses.
La situación resulta especialmente significativa en una provincia cuya relación con el mar es fundamental. Desde el turismo y las actividades recreativas hasta la pesca, la acuicultura y los ecosistemas marinos, una modificación sostenida de la temperatura del agua puede tener consecuencias sobre numerosos ámbitos.
El récord almeriense se produce en un verano excepcional
El máximo de Cabo de Gata coincide con un comportamiento extraordinario de las temperaturas en todo el Mediterráneo. La cuenca alcanzó durante agosto una temperatura media superficial de 28,54 grados, el valor más elevado de la serie histórica disponible.
El calentamiento comenzó a hacerse especialmente evidente desde el inicio del verano. Ya a finales de junio, las aguas mediterráneas presentaban temperaturas muy superiores a las habituales para esas fechas.
La evolución de Almería forma parte, por tanto, de un fenómeno de dimensiones mucho mayores. Pero el dato de Cabo de Gata resulta especialmente relevante porque permite observar este proceso desde una estación de medición situada directamente frente a la costa provincial y con más de dos décadas de registros.
Además, el calor marino se ha producido en paralelo a un verano extraordinariamente cálido en tierra. España ha registrado en 2026 el verano más cálido desde que existen registros homogéneos, en un periodo marcado por sucesivos episodios de temperaturas extremas.
El litoral almeriense no es una excepción
Los récords alcanzados en Cabo de Gata se integran en una sucesión de máximos registrados en otros puntos del Mediterráneo español. En Baleares, la boya de Dragonera alcanzó los 33,02 grados, el valor más elevado registrado por la red de boyas de Puertos del Estado. En Maó, el agua llegó a 32,36 grados, mientras que Tarragona superó los 30 grados.
También se registraron máximos históricos en otros puntos del litoral mediterráneo, como Cabo de Palos y Cabo Begur.
Almería presenta, no obstante, una particularidad. La temperatura de sus aguas está condicionada por la dinámica específica del extremo sudoriental de la Península y por la interacción entre las masas de agua mediterráneas, las corrientes y los vientos predominantes.
Por ello, los 28,84 grados de Cabo de Gata no deben interpretarse simplemente como una cifra aislada, sino como un indicador de la evolución de las condiciones ambientales en uno de los espacios marinos más singulares del litoral español.
El contraste de Málaga demuestra la importancia de los fenómenos locales
El comportamiento del Mediterráneo tampoco es homogéneo. Mientras Cabo de Gata registraba su máximo histórico, otros puntos del litoral andaluz podían experimentar temperaturas mucho más bajas. En Málaga, por ejemplo, el agua llegó a descender hasta los 15,6 grados el 25 de agosto, el valor mínimo registrado para ese mes en la serie de la estación.
La explicación se encuentra en un fenómeno conocido como upwelling o afloramiento. Determinadas condiciones de viento pueden provocar el desplazamiento del agua superficial y favorecer el ascenso de aguas profundas, mucho más frías.
La diferencia entre ambos registros demuestra hasta qué punto las condiciones locales pueden modificar la temperatura del mar incluso entre zonas relativamente próximas.
Una señal especialmente relevante para Almería
El nuevo récord de Cabo de Gata supone un dato especialmente significativo para Almería. La provincia no solo ha experimentado temperaturas atmosféricas extraordinariamente elevadas durante el verano, sino que también ha visto cómo sus aguas alcanzaban el mayor registro desde que existen mediciones sistemáticas. Los 28,84 grados del 19 de agosto consolidan además una tendencia que ya había quedado patente con el récord de 2024.
El comportamiento de las aguas almerienses será, por tanto, uno de los indicadores que habrá que seguir durante los próximos años. La repetición de máximos históricos permitiría determinar si se trata de episodios excepcionales vinculados a determinados veranos o si, por el contrario, forman parte de una tendencia sostenida de calentamiento del Mediterráneo.
Por ahora, el dato es contundente: el mar frente a Cabo de Gata nunca había estado tan caliente desde que existen registros, y el verano de 2026 deja en Almería una nueva marca que refleja la extraordinaria evolución de las temperaturas del Mediterráneo.







