Las aguas del Mediterráneo frente a la costa de Almería continúan ofreciendo señales cada vez más evidentes del impacto del cambio climático. La boya oceanográfica de Puertos del Estado, situada frente al Cabo de Gata, registró el pasado 29 de junio una temperatura máxima de 25,49 grados centígrados, el valor más alto medido en un mes de junio desde el inicio de la serie histórica en 2001.
Este nuevo registro supone el segundo récord mensual consecutivo alcanzado por la boya durante 2026. Apenas unas semanas antes, el mismo sistema de medición había establecido la temperatura más elevada jamás registrada en un mes de mayo, consolidando una tendencia que refleja el progresivo calentamiento de las aguas del Mediterráneo occidental.
La nueva marca supera el anterior récord de junio, situado en 25,42 grados, alcanzado en 2024. Además, los datos muestran que las temperaturas máximas del mar no solo son cada vez más elevadas, sino que también se registran con mayor antelación, adelantándose al periodo central del verano.
Aunque el récord absoluto de la serie histórica continúa correspondiendo al 21 de agosto de 2024, cuando la boya alcanzó los 28,61 grados centígrados, el hecho de que los máximos históricos se estén produciendo ya durante los meses de mayo y junio preocupa a la comunidad científica, al evidenciar un calentamiento más precoz de las aguas superficiales.
Los especialistas relacionan esta evolución con el cambio climático y con el aumento sostenido de la temperatura de los océanos. El Mediterráneo está considerado uno de los mares que más rápidamente se está calentando del planeta, una circunstancia que puede provocar importantes alteraciones en los ecosistemas marinos.
Entre las consecuencias más destacadas figuran la proliferación de olas de calor marinas, la llegada y expansión de especies tropicales e invasoras, modificaciones en la distribución de numerosas especies pesqueras y un incremento del riesgo de fenómenos meteorológicos extremos. Un mar excepcionalmente cálido aporta una mayor cantidad de energía y humedad a la atmósfera, favoreciendo episodios de lluvias torrenciales y tormentas de gran intensidad.
En un espacio de elevado valor ecológico como el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, este fenómeno adquiere una especial relevancia. El incremento continuado de la temperatura del agua puede afectar a hábitats tan sensibles como las praderas de Posidonia oceánica, fundamentales para la conservación de la biodiversidad marina, la oxigenación del agua y la protección natural del litoral frente a la erosión.
Los registros obtenidos durante los últimos años confirman una tendencia inequívoca: el mar frente a la costa de Almería alcanza temperaturas cada vez más elevadas y lo hace antes del inicio del periodo de máximo calor estival. Un comportamiento que convierte al litoral almeriense en uno de los principales indicadores del impacto del cambio climático sobre el Mediterráneo español y que refuerza la necesidad de impulsar medidas de adaptación y de protección de los ecosistemas marinos ante un escenario de calentamiento cada vez más acusado.







