La Junta de Andalucía ha confirmado por primera vez la aparición del mejillón egipcio (Brachidontes pharaonis) en su territorio. Esta especie invasora, originaria del Mar Rojo, ha sido hallada en dos puntos del litoral de Almería, ambos dentro de espacios naturales protegidos: la Isla de San Andrés, en Carboneras, y el Islote de San Pedro, frente a Punta Javana, en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. El descubrimiento fue realizado por el equipo del Programa de Gestión Sostenible del Medio Marino, que encontró ejemplares vivos de este molusco exótico.
El mejillón egipcio es considerado una especie lessepsiana, ya que su expansión hacia el Mediterráneo se produjo a través del Canal de Suez desde finales del siglo XIX. Aunque su origen está en el Mar Rojo, sus primeras apariciones se documentaron en Egipto y, posteriormente, se ha extendido por las costas del Mediterráneo oriental, incluyendo Líbano, Israel, Siria, Chipre, Turquía y Grecia. En la zona central del Mediterráneo fue detectado en Malta en la década de 1970 y poco después en Sicilia.
En España, antes de este hallazgo en Andalucía, ya se habían identificado ejemplares vivos en el Mar Menor (Región de Murcia) y en algunas zonas de la Comunidad Valenciana, como Jávea y Calpe. Sin embargo, no existía confirmación oficial de su presencia en Andalucía hasta ahora, lo que supone un cambio importante en la vigilancia de especies marinas invasoras en la región.
Características del mejillón egipcio
Esta especie se distingue por su menor tamaño respecto al mejillón común (Mytilus galloprovincialis), ya que raramente supera los 40 milímetros de longitud. Presenta un color pardo oscuro y su concha se caracteriza por numerosas costillas finas y radiales, lo que facilita su identificación.
El mejillón egipcio habita principalmente zonas por debajo del nivel medio del mar, especialmente en lugares donde crecen algas superficiales sometidas al oleaje. Se adhiere al sustrato vegetal formando un tapiz compacto resistente al embate de las olas. Comparte hábitat con especies autóctonas de pequeño tamaño, como Mytilaster minimus, y se encuentra cerca de comunidades vegetales que crecen debajo de los arrecifes formados por el molusco colonial Dendropoma lebeche, una especie catalogada como vulnerable.
Aunque hasta la fecha su detección en Andalucía se limita a dos puntos concretos, preocupa su potencial de expansión. Las larvas del mejillón egipcio son pelágicas, lo que significa que pueden flotar en el agua y ser transportadas por las corrientes marinas, facilitando la colonización de nuevas zonas del litoral.
En otras regiones del Mediterráneo donde la especie se ha asentado de forma estable, las poblaciones densas han llegado a desplazar especies locales, generando inquietud entre los expertos por el riesgo que esto supone para la biodiversidad. Aunque este efecto aún no se ha observado en Andalucía, se considera posible si la expansión continúa.
Eliminar el mejillón egipcio no es sencillo, ya que suele esconderse entre densas masas de algas y los intentos de erradicación pueden causar daños colaterales al ecosistema. Alterar las algas o el entorno podría perjudicar también a las especies autóctonas que conviven con el mejillón egipcio.
Por el momento, los técnicos no consideran que su presencia represente una amenaza directa e inmediata para especies vulnerables, aunque sí existe el riesgo de competencia por el espacio si su población crece. La localización de ejemplares vivos en espacios protegidos refuerza la necesidad de vigilancia. En la Isla de San Andrés y el Islote de San Pedro ya se ha iniciado un seguimiento para controlar la evolución de la especie y estudiar su posible expansión en los próximos años. Este control será clave para conocer la dinámica del mejillón egipcio en el litoral andaluz y tomar decisiones sobre su gestión futura.







