Las aguas del Mediterráneo frente a la costa de Almería han alcanzado un nuevo récord histórico, como viene ocurriendo en los últimos años. La boya oceanográfica situada frente a Cabo de Gata registró el pasado 31 de mayo una temperatura de 22,32 grados centígrados, el valor más elevado anotado en este mes desde que comenzaron los registros hace más de dos décadas.
La medición, realizada durante la noche, supera el anterior récord para mayo, alcanzado el año pasado, y confirma la tendencia al aumento progresivo de la temperatura superficial del mar en el litoral almeriense.
La evolución de los datos recogidos en los últimos años muestra un calentamiento sostenido de las aguas mediterráneas en esta zona. Los registros de mayo han ido incrementándose paulatinamente, reflejando una situación cada vez más frecuente de temperaturas anómalamente altas para esta época del año.
Pese a tratarse de un récord mensual, la cifra aún se sitúa por debajo de los máximos absolutos registrados durante el verano. No obstante, los expertos destacan la relevancia de que estos valores se alcancen ya a finales de primavera, cuando tradicionalmente el mar presentaba temperaturas significativamente más bajas.
El fenómeno no se limita a la costa almeriense. Durante el pasado mes de mayo, numerosas estaciones de medición repartidas por el litoral español registraron temperaturas récord, tanto en el Mediterráneo como en el Cantábrico, en un contexto marcado por episodios de calor excepcionalmente intensos.
Los especialistas advierten de que el aumento de la temperatura del mar tiene efectos directos sobre los ecosistemas marinos, alterando los ciclos biológicos de numerosas especies y favoreciendo la aparición de fenómenos extremos. Además, unas aguas más cálidas aportan más energía a la atmósfera, lo que puede influir en la intensidad de determinados episodios meteorológicos.
El nuevo récord registrado frente a Cabo de Gata constituye una muestra más de una tendencia que viene observándose desde hace años y que sitúa al Mediterráneo entre las regiones marinas más sensibles a los efectos del calentamiento global.







