La Junta de Andalucía ha definido una hoja de ruta ambiciosa para el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, uno de los espacios más emblemáticos del litoral mediterráneo. El plan, con horizonte en 2026, combina conservación ambiental, ordenación del uso público y proyectos de restauración ecológica, con una inversión destacada de 1,2 millones de euros destinada a la recuperación de enclaves degradados.
Las líneas estratégicas fueron aprobadas en una sesión del órgano de participación del parque celebrada en Rodalquilar, donde se expusieron los principales retos de gestión para los próximos años. El objetivo es claro: preservar los valores naturales y paisajísticos de este territorio, reconocido internacionalmente como Geoparque Mundial y Reserva de la Biosfera, sin renunciar a un modelo de uso público compatible con la sostenibilidad.
Uno de los pilares del plan es la protección de la biodiversidad. En este ámbito se reforzarán los programas de seguimiento de flora y fauna, con especial atención a especies y hábitats sensibles. Entre las actuaciones previstas figuran el control de poblaciones de aves ligadas a humedales, la vigilancia de especies esteparias y marinas, y el mantenimiento de espacios botánicos de referencia como el Jardín Botánico El Albardinal. En el medio marino, continuarán los trabajos de seguimiento de praderas submarinas y de invertebrados catalogados como amenazados.
La presión humana sobre el parque es otro de los frentes prioritarios. Durante los meses de mayor afluencia turística se intensificará la labor de vigilancia para evitar acampadas ilegales, ordenar el tránsito de visitantes y proteger las zonas más frágiles del litoral. Se mantendrán las limitaciones de acceso en vehículo a determinadas playas y se introducirá, a partir de 2026, una restricción específica al uso de motos de agua dentro del área marina protegida.
En paralelo, la administración autonómica pondrá en marcha un nuevo servicio de saneamiento ambiental que abarcará la limpieza y el mantenimiento de playas, la conservación de hábitats litorales vulnerables y la mejora de la señalización. Estas tareas se coordinarán con los ayuntamientos del entorno para garantizar una actuación homogénea en todo el parque.
El capítulo de restauración ambiental concentra una parte significativa de la inversión anunciada. Los proyectos incluyen la recuperación de dunas fósiles, la regeneración de sistemas dunares activos, la eliminación de especies invasoras y la mejora de humedales de alto valor ecológico. Con ello se busca restablecer el equilibrio natural de zonas que han sufrido degradación por el uso intensivo o por alteraciones históricas del territorio.
La estrategia se completa con un fuerte componente educativo y social. A lo largo de 2026 se impulsarán actividades de sensibilización, programas de voluntariado y jornadas divulgativas centradas en la geodiversidad y la conservación del medio natural. Asimismo, se renovarán senderos, paneles interpretativos y puntos de información, incorporando soluciones energéticas sostenibles para reducir su impacto ambiental.
Desde la Junta se subraya que la implicación de la ciudadanía y de los agentes locales será clave para el éxito del plan. La meta final es consolidar a Cabo de Gata-Níjar como un referente en gestión ambiental, capaz de compatibilizar la protección de su extraordinario patrimonio natural con un disfrute responsable por parte de residentes y visitantes.







