Una antigua tragedia en el mar, las oscuras rocas volcánicas del Cerro Negro y una curiosa leyenda sobre dos mujeres africanas compiten por explicar el origen del nombre de esta localidad del Cabo de Gata. Pocos nombres de la costa almeriense resultan tan sugerentes como Las Negras. El pequeño núcleo pesquero de Níjar, convertido con el paso de las décadas en uno de los enclaves más conocidos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, parece llevar en su propio nombre una historia escondida.
Pero cuando se intenta averiguar de dónde procede exactamente esa denominación, la respuesta no resulta sencilla. No existe una única explicación plenamente acreditada, sino varias teorías que mezclan historia, geografía y tradición oral.
El nombre de Las Negras ha quedado ligado a diferentes relatos transmitidos durante generaciones y que forman parte de la memoria colectiva de este rincón del litoral nijareño.
La leyenda de las mujeres vestidas de negro
La explicación popular más conocida relaciona el nombre de Las Negras con una antigua tragedia ocurrida en el mar. Según cuenta la tradición, los habitantes del cercano asentamiento de San Pedro vivían fundamentalmente de la pesca y de las actividades relacionadas con el mar. En uno de aquellos días en los que los pescadores salieron a faenar, un fuerte temporal habría impedido su regreso.
Los hombres desaparecieron y sus mujeres quedaron viudas. La historia cuenta que aquellas mujeres tuvieron que abandonar San Pedro en busca de un lugar que ofreciera mejores condiciones para vivir y mayores posibilidades de comunicación y subsistencia. Vestidas con las ropas negras propias del luto, habrían llegado hasta el lugar donde posteriormente se desarrollaría el actual núcleo de Las Negras.
La imagen de aquellas mujeres vestidas de negro habría terminado asociándose al nuevo asentamiento y dando lugar a su nombre. Es una historia profundamente arraigada en la tradición local, aunque debe considerarse una explicación popular y no un hecho histórico plenamente demostrado.
El paisaje volcánico también puede estar detrás del nombre
Existe otra interpretación mucho más relacionada con la propia naturaleza del lugar. Las Negras se encuentra en un entorno de extraordinaria riqueza geológica, caracterizado por el origen volcánico de buena parte del territorio. En las proximidades de la localidad se levanta el Cerro Negro, una formación cuya tonalidad oscura destaca sobre el paisaje del litoral.
Para algunos investigadores y estudiosos de la toponimia local, esta característica geográfica podría encontrarse en el origen del nombre. La presencia de materiales volcánicos oscuros, las rocas negras que aparecen en determinados puntos de la costa y la propia silueta del Cerro Negro habrían podido dar lugar a una denominación relacionada con el color del terreno.
Esta hipótesis tiene además una lógica toponímica evidente: son numerosos los lugares que históricamente han recibido su nombre a partir de alguna característica destacada de su paisaje. En el caso de Las Negras, el entorno volcánico ofrece precisamente un elemento visual muy reconocible.
La curiosa historia de las dos mujeres africanas
Pero la tradición de Las Negras conserva todavía una tercera explicación, probablemente la más llamativa. Según una antigua leyenda, el lugar habría sido conocido inicialmente como Los Almacenes. En determinado momento, un barco que transportaba esclavos habría tenido problemas frente a esta parte de la costa.
Los habitantes del lugar habrían acudido en ayuda de los ocupantes del barco. Como agradecimiento, los propietarios de la embarcación habrían entregado a los vecinos a dos mujeres africanas. Las mujeres habrían pasado a vivir en un cortijo de la zona y, con el tiempo, el lugar habría comenzado a ser conocido como el Cortijo de las Negras.
La denominación habría terminado extendiéndose al conjunto del asentamiento. Como ocurre con la historia de las viudas vestidas de negro, esta versión pertenece fundamentalmente al ámbito de la tradición oral, por lo que no debe presentarse como una explicación histórica demostrada.
Un pueblo nacido al calor de San Pedro
Más allá de las diferentes leyendas, existe un elemento común que ayuda a comprender la historia de Las Negras: su estrecha relación con el antiguo asentamiento de San Pedro. La Cala de San Pedro fue durante siglos un pequeño núcleo habitado relacionado con la pesca, la agricultura y la presencia de su fortificación. El aislamiento de la zona y las dificultades de comunicación favorecieron con el tiempo el desplazamiento de parte de la población hacia otros puntos del litoral.
Las Negras acabaría consolidándose como uno de esos nuevos espacios de asentamiento. El núcleo actual, sin embargo, es relativamente reciente. Su crecimiento se produjo fundamentalmente durante el siglo XX, cuando la población comenzó a adquirir una estructura más estable y a desarrollar una actividad pesquera vinculada a la costa.
Con el tiempo, aquella pequeña población terminó transformándose en uno de los destinos más reconocibles del Parque Natural. Hoy Las Negras es conocida por sus casas blancas, su pequeña playa, sus embarcaciones y el paisaje volcánico que la rodea. Pero detrás de esa imagen turística existe una historia mucho más compleja.
El origen de su nombre sigue envuelto en cierta incertidumbre, y probablemente esa sea precisamente una de las características que lo hacen más atractivo. Las tres explicaciones más conocidas —las mujeres vestidas de negro por la pérdida de los pescadores, las oscuras formaciones volcánicas del Cerro Negro y la leyenda de las dos mujeres africanas— forman parte de la memoria vinculada a la localidad, aunque no todas cuentan con el mismo respaldo documental.
Lo que sí parece indiscutible es que Las Negras es un nombre inseparable del paisaje y de la historia de este rincón de Níjar. Un nombre que habla de volcanes, de mar, de tragedias, de desplazamientos y de leyendas. Un nombre que, al igual que buena parte del Cabo de Gata, invita a mirar más allá de lo evidente y a preguntarse qué historias permanecen escondidas detrás de un paisaje aparentemente sencillo.
Y quizá sea precisamente por eso por lo que, cuando uno contempla hoy Las Negras desde el mar, resulta difícil no preguntarse qué historia fue la que realmente dio nombre a este pequeño pueblo blanco levantado frente a las aguas del Mediterráneo.







