A pesar de algunos incidentes climatológicos, como la lluvia que comenzó durante la fabulosa actuación de Ara Malikian, y el viento que obligó a trasladar el concierto de Mikel Erentxun de La Isleta del Moro a Rodalquilar, lo que redujo de forma muy importante la asistencia de público, el Festival Otoño y Sal sólo puede calificarse como un gran éxito en lo que se refiere a la asistencia de público.
Reportaje fotográfico al final del artículo.
Claro que ese éxito ya venía avalado por un contundente cartel de “Entradas agotadas” que se colgó semanas antes del comienzo del Festival. La música de Ara Malikian, Depedro, María Peláe, Rodrigo Cuevas y The Skatalites el sábado y de Mikel Erentxun en la matinal de domingo, tuvieron un alto nivel de calidad.
¿Pero, ha sido un Festival que contribuyó al respeto medioambiental?
Sin ninguna duda, el momento álgido de asistencia de público fue la tarde del sábado, donde en Rodalquilar y su entorno con cabía un solo alfiler, con todos los espacios reservados para el aparcamiento completamente agotados, así como las calles del pueblo y cualquier otro lugar “aparcable”. Desde luego la lanzadera de autobuses que funcionó desde Las Negras y San José resultó un rotundo fracaso, ya que los asistentes optaron masivamente por la utilización del vehículos privado hasta Rodalquilar.
Precisamente este es, quizás, el único de los peros que pueden ponerse al Festival. Tanto vehículo (muchos, demasiados…), tantas personas, con muchas decenas de grupos de personas haciendo comidas campestres y botellones repartidos en numerosos espacios del pueblo, no parecía precisamente la imagen más apropiada para representar al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.
Pepe Rivera, presidente del Grupo Ecologista Mediterráneo y presente en el entorno del Festival, expresó su preocupación en ese sentido a La Crónica del Parque: “Un Festival como este no hace sino incrementar la presión sobre el Parque Natural. Es un evento masivo, no como el de Clásicos del Parque, y las autoridades deberían reflexionar seriamente si no existen otras alternativas, como la organización de festivales de asistencia más reducida o su realización en otros espacios menos frágiles. Además, autorizar las ramblas como espacio de aparcamiento, tal y como se ha hecho, me parece una enorme irresponsabilidad”, explicó.
Pero la expresión de las autoridades locales y provinciales han ido por caminos completamente diferentes. La vicepresidenta y diputada de Cultura, Almudena Morales, ha resaltado que “Otoño y Sal es una referencia entre festivales que son responsables social y medioambientalmente. Además, es una cita que contribuye a la desestacionalización turística de la joya turística del destino Costa de Almería: el Parque Natural Cabo de Gata Níjar”. Por su parte, el alcalde de Níjar, José Francisco Garrido, señaló que “Hemos querido hacer un Festival con un formato muy cuidado… dando realce a nuestra artesanía, nuestro respeto medioambiental y nuestra gastronomía…”.
Destacada presencia de la Plataforma “Genoveses sin Hotel”
Es de destacar que también hubo espacio para el espectáculo fuera de los escenarios. La Plataforma Ciudadana “Genoveses sin Hotel”, siempre acompañada de su gran pancarta azul, se hizo notar a la entrada de los conciertos e, incluso, dentro de los escenarios.
Los folletos que explican detenidamente el crimen medioambiental que el Ayuntamiento de Níjar, con el aval imprescindible que le ha otorgado la Junta de Andalucía, se repartieron por centenares, igual que las chapas de Genoveses sin Hotel. Todo ello con una excelente recepción por parte del público asistente.
Durante su actuación, Depedro realizó una velada alusión a este conflicto.”Me gusta mucho este lugar y espero que se conserve como está ahora. Quiero que mis hijos puedan verlo algún día si tanta construcción y sin tantos hoteles…”.
“No es mi cultura” también se hizo notar
Los voluntarios y voluntarias de la Iniciativa Legislativa Popular “No es mi cultura” también se hicieron presentes a la entrada del Festival. Con sus carteles, explicaron a muchas personas las razones que les animan para conseguir que la tauromaquia deje de ser considerada como un “bien de interés cultural” de nuestro país, tal y como hoy lo establece la Ley.
Según manifestaron a La Crónica del Parque, su actividad resultó todo un éxito, ya que recogieron un centenar muy largo de firmas (y mucho apoyo) de los asistentes al Festival.











