Las ONGs sostienen la dignidad de los asentamientos en Níjar ante la ausencia institucional

Recogida de basura por la propia comunidad migrante. Foto SJM
Comarca de Níjar
En los asentamientos chabolistas de Níjar, los pequeños avances que mejoran la vida cotidiana no llegan de grandes planes públicos ni de inversiones sostenidas de las administraciones. Llegan, casi siempre, desde abajo. De la mano de las propias personas migrantes y del trabajo constante de organizaciones no gubernamentales que suplen, con recursos limitados, una respuesta institucional claramente insuficiente.

Uno de los últimos ejemplos se ha visto en la zona de Atochares, donde un espacio degradado por incendios y acumulación de residuos se ha convertido en una pequeña área verde con plantas aromáticas y especies resistentes al clima. La actuación ha sido impulsada por la comunidad residente y coordinada por el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), con apoyo puntual del Ayuntamiento de Níjar en la retirada de residuos.

La transformación va más allá de lo simbólico. En un entorno donde la basura, las plagas y el riesgo de incendios forman parte del día a día, limpiar y ordenar el espacio supone una intervención directa sobre la salud pública. Así lo advierte un informe de la Fundación Comunitaria Almería Tierra Abierta, que señala que estos asentamientos incumplen de forma sistemática los estándares básicos de salubridad.

Pese a ello, las acciones urgentes no llegan desde la administración autonómica. Mientras la Junta de Andalucía avanza lentamente en estrategias a largo plazo, la realidad diaria se sostiene gracias al voluntariado, a las ONG y a la implicación directa de quienes viven en las chabolas. En Atochares, incluso parte de los materiales utilizados han sido aportados por los propios residentes, muchos de ellos tras largas jornadas de trabajo en el campo.

El refuerzo de voluntarios llegados desde fuera, como jóvenes de Madrid vinculados a proyectos educativos y sociales, ha servido de apoyo, pero no ha sido el motor principal. La iniciativa, la organización y la constancia parten de la propia comunidad migrante, acompañada por entidades sociales que llevan años interviniendo en la zona.

Este tipo de actuaciones no resultan aisladas. En otros asentamientos del municipio, como El Hoyo, los propios residentes organizan colectas para pagar la retirada de residuos, con el respaldo de organizaciones como Almería Acoge, Cepaim o el propio SJM. Se trata de una red informal de apoyo que funciona donde no llegan los servicios públicos.

Las mejoras visibles en estos espacios no ocultan una realidad incómoda: la dignificación de la vida de cientos de personas migrantes en Níjar depende casi por completo del esfuerzo comunitario y del tercer sector, con un respaldo municipal limitado y una implicación autonómica prácticamente inexistente. Mientras tanto, la dignidad sigue creciendo, planta a planta, sobre el abandono institucional.



Voluntarios y migrantes dignifican el asentamiento. Foto SJM

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