Adelante Andalucía pacta con PP y VOX el reparto de recursos del Parlamento

Reparto de recursos a tres bandas
Sociedad
La distribución de los recursos económicos y de los espacios de trabajo para la nueva legislatura del Parlamento de Andalucía ha provocado un nuevo enfrentamiento entre las formaciones situadas a la izquierda del PSOE. El acuerdo alcanzado por PP, Vox y Adelante Andalucía ha dejado a Por Andalucía en una posición claramente perjudicial, tanto desde el punto de vista económico como organizativo.

El nuevo sistema abandona el criterio aplicado en anteriores legislaturas, que garantizaba una dotación mínima de funcionamiento para todos los grupos parlamentarios, y establece un reparto estrictamente proporcional al número de escaños obtenidos. Esta modificación supone un importante recorte para Por Andalucía, el grupo más reducido de la Cámara con cinco diputados.

Según denuncia la formación liderada por Antonio Maíllo, la nueva distribución implicará una pérdida anual de 249.864 euros, una reducción que obligará al grupo a disminuir su estructura de apoyo y prescindir de parte del personal que venía desarrollando labores técnicas y administrativas durante la anterior legislatura.

Además del impacto económico, Por Andalucía sostiene que también ha resultado perjudicada en el reparto de los espacios dentro de la sede parlamentaria. El grupo asegura que ocupará la zona de menor tamaño y con peores condiciones para desarrollar la actividad parlamentaria, motivo por el que Maíllo ha solicitado formalmente al presidente del Parlamento, Jesús Aguirre, que garantice unas condiciones de trabajo adecuadas para sus diputados y trabajadores.

El conflicto trasciende la mera distribución de recursos y vuelve a poner de manifiesto la profunda fractura existente entre Por Andalucía y Adelante Andalucía, una relación marcada por años de desencuentros políticos. Ambas formaciones comparten un origen común en la candidatura de Unidas Podemos por Andalucía que concurrió a las elecciones autonómicas de 2018, aunque la posterior ruptura entre Izquierda Unida y el espacio político encabezado por Teresa Rodríguez derivó en una de las divisiones más relevantes de la izquierda andaluza en los últimos años.

Aquella separación estuvo acompañada de un intenso enfrentamiento por el control del grupo parlamentario y de sus recursos económicos, una disputa que incluso llegó a los tribunales y terminó siendo analizada por el Tribunal Constitucional.

Las diferencias surgidas durante aquella etapa continúan proyectándose sobre la nueva legislatura. Desde Adelante Andalucía recuerdan las dificultades materiales con las que trabajaron durante el anterior mandato parlamentario, cuando contaban únicamente con dos diputados, mientras que Por Andalucía considera que el nuevo reparto rompe con el principio de garantizar unas condiciones mínimas de funcionamiento para todos los grupos con representación.

La distribución de los espacios también refleja el nuevo equilibrio parlamentario. El Partido Popular mantiene las dependencias principales de la Cámara; el PSOE conserva sus instalaciones y amplía su superficie con nuevos despachos; Adelante Andalucía dispondrá de una entreplanta adaptada a su representación; Vox permanece en su ubicación actual; y Por Andalucía ocupará un espacio de menor dimensión, complementado con algunos despachos anteriormente utilizados por Podemos.

El desacuerdo sobre el reparto de fondos y dependencias constituye el primer gran conflicto político de la XIII Legislatura andaluza y evidencia que Adelante Andalucía marca sus relaciones con el resto de las fuerzas de la izquierda en función exclusiva de su interés partidario.



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