“La pieza pictórica que anuncia la Semana Santa almeriense de este año podemos entenderla como una síntesis de los dolores de María, desde el vaticinio de Simeón hasta la sepultura de Jesucristo. Por ende encontramos a Nuestra Señora de las Dolores, de la Hermandad del Santo Sepulcro, como protagonista notoria y principal de la composición, una dolorosa con postulados serenos e idealizados que responden a un clasicismo de inmensa belleza”. Así lo ha trasladado Rafael Muñoz Granados, autor del Cartel Oficial de la Semana Santa de Almería 2026, en la presentación de su obra, que ha tenido lugar en un abarrotado Teatro Apolo.
Una obra que, además de “una alegría a nivel personal”, ha sido una “mayor responsabilidad”, “no solo por lo que viene a representar sino por la gran colección pictórica que me antecede, con artistas que admiro y respeto”, ha asegurado.
El cartelista Muñoz Granados, natural de la localidad malagueña de Campillos y de tan solo 24 años, está graduado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y, pese a su corta edad, ha realizado numerosos retratos y otras obras para colecciones particulares, ha participado en exposiciones y recibido diversos encargos por parte de distintas Hermandades de todos los rincones de Andalucía.
A la presentación, como es tradición, han asistido la alcaldesa de la ciudad, María del Mar Vázquez, y la concejala de Urbanismo, Vivienda y Fiestas Mayores, Eloísa Cabrera, entre otros miembros del equipo de gobierno y de la Corporación municipal, así como el presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Almería, José Rafael Soto, y su junta directiva, representantes institucionales de la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial, diputados nacionales y parlamentarios andaluces, entre otras autoridades.
La obra
Se trata de una composición con unas dimensiones de 120×70 centímetros realizada en técnica mixta sobre papel prensado en tabla con bastidor, alternando el empleo de las acuarelas, los lápices de color, spray y grafito.
“Encontramos a la Santísima Virgen ataviada con sus galas y atributos de reina, destacando la maravillosa presea que porta en sus sienes. Una pieza única por su diseño y valor, no solo material, sino también histórico ya que atesora más de un siglo siendo testigo de una Semana Santa que los que estamos aquí no hemos conocido, lo que eleva la misma a una dimensión superior, pues no solo nos habla del presente, sino de las raíces centenarias sobre la que se sustenta vuestra Semana Santa, haciendo un juego dual entre lo heredado del pasado y el presente que estáis construyendo”, ha explicado Rafael Muñoz, quien ha justificado que “por todo ello, ocupa un papel predominante en el conjunto sirviendo como solución estética en la parte superior del cartel”.
Entre otros atributos a destacar, “y en relación a la pasión y el sacrificio de Jesucristo”, el autor ha hecho referencia al puñal que traspasa el corazón de la Madre “en respuesta a la profecía de Simeón como comenzamos dictando, así como además, la corona de espinas, los tres clavos de la crucifixión y el sudario con el que descendieron el cuerpo de Jesús hasta los brazos de su Madre”. “Esta trilogía de elementos o símbolos hace un juego piramidal tomando gran protagonismo en la composición”, ha descrito.
“En torno a la corona de espinas emergen dos golondrinas, que tal y como cuenta la tradición fueron las encargadas de retirarla de la frente del divino cordero. Las mismas rompen el silencio del dolor y anuncian la Resurrección futura, aportando viveza y movimiento”, ha continuado.
Para el fondo que envuelve la escena Rafael Muñoz ha optado por la representación de un jardín florido, “aludiendo este a la esperanza de la resurrección, así como a la vida eterna”. Diversos motivos vegetales se suceden alrededor de María y flanquean su maternal presencia “con un sentido ascendente que nos eleva a una dimensión celestial. Siluetas etéreas de la naturaleza que crean un espacio casi poético podríamos decir. La belleza como testigo del sacrificio”, ha explicado.
Por último el autor ha hecho referencia a la gama cromática elegida, que juega con tonalidades magentas y violáceas, “lo que de nuevo nos remite a la alegría de Cristo Resucitado con su promesa de vida, como culmen de la celebración que viene a anunciar el cartel”. El mismo se completa con la tipografía en la parte inferior, una lectura sencilla, directa y accesible al espectador.







