Cuando los flamencos tenían que sacarse el carné del Sindicato Vertical para poder actuar

Carnet Sindicato Nacional del ESpectaculo
Sociedad
El Archivo Histórico Provincial de Sevilla (AHPS) ha organizado, con ocasión del 15º aniversario de la distinción del flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la exposición ‘Cante, toque y baile: los profesionales del flamenco en el Archivo’, que analiza cómo los artistas debían pasar un examen y contar con un carné profesional del Sindicato Nacional del Espectáculo, durante los años de la dictadura.

Precisamente, el detalle del carné de la bailaora Matilde Coral que ilustra esta información, expedido en octubre de 1969 y firmado por el presidente del Sindicato Nacional del Espectáculo, Jorge Jordana de Pozas y Fuentes, era obligatorio para poder actuar. Jordana de Pozas era un político de ideología fascista que ocupó puesto relevantes durante la dictadura, además de la presidencia del Sindicato del Espectáculo.

Así, dicha organización, que formaba parte del Sindicato Vertical, los denominaba no como artistas ‘flamencos’, sino que los englobaba dentro de un epígrafe heterogéneo denominado ‘Grupo de Circo, variedades y folklore’, como se puede observar en los carnés de figuras del género como Matilde Coral o Fernando Fernández Monge ‘Terremoto de Jerez’, y también en el de un cantante de sevillanas tan reconocido como Francisco Palacios Ortega ‘El Pali’, que se exhiben en la muestra.

De esta forma, el Archivo Histórico Provincial de Sevilla echa una mirada a un pasado no muy lejano del ‘arte jondo’, donde los flamencos, como ponen en evidencia estos carnés, no tenían el reconocimiento social y artístico que irían ganando con la llegada de la democracia; además de tener que pasar una prueba, donde la última palabra la tenía la autoridad competente, para ejercer una profesión considerada como ‘género de variedades’ o ‘folklore’.

Todos tenían que pasar por el aro si querían actuar

En la selección de carnés flamencos que muestra el Archivo Histórico Provincial de Sevilla, se encuentran los de algunos de los cantaores que marcaron la segunda mitad del siglo XX, pues el Sindicato Nacional del Espectáculo funcionó desde su creación en 1942, hasta su desaparición, junto con el resto de Sindicatos Verticales, en 1977, cuando se aprobó la libertad sindical en España.

Para ser reconocido como artista durante la dictadura, el intérprete debía de ser mayor de 16 años y superar un examen en la capital de provincia ante figuras del género. Cantaores como Pepe Pinto o guitarristas como Melchor de Marchena formaron parte de algunos de esos jurados.

Así, durante esos años, era obligatorio estar afiliado al sindicato para ejercer la profesión artística, circunstancia en la que los cantaores no era una excepción, como se puede apreciar en los carnés que se exhiben en el archivo sevillano, entre los que se cuentan dos de las cinco ‘Llaves de Oro del Cante’: Antonio Mairena, y el recientemente fallecido Antonio Fernández Díaz ‘Fosforito’.

Del cante al baile

El recorrido por la historia del cante lo completan Terremoto de Jerez, Perrate de Utrera, Joselero de Morón, Niño Gloria e, incluso, Manuel Moreno ‘El Pele’, cantaor cordobés que sigue en activo como una de las figuras del género. Junto a ellos, la institución muestra también los documentos de artistas menos conocidos por el gran público, como Pepa de Utrera, Perro de Paterna, Romerito de Jerez, Manuel Centeno, Curro Vélez, Cojo Peroche, Manolo Domínguez, Manolo Limón y Paco Mazaco.

Los guitarristas también debían acreditar sus cocimientos, como muestran el carné de uno de los flamencos más universales: Paco de Lucía, que figura con su nombre real, Francisco Sánchez Gómez. Además, se exhiben los de intérpretes destacados de la escuela de Jerez, como Manuel Morao y Niño Jero, junto a otros de otros territorios como Juan Montoya y el fallecido este año, Diego de Morón.

El baile también está representado por figuras que definieron el arte de su tiempo, como Antonio Montoya Flores ‘Farruco’, y la gran dama del baile sevillano, Matilde Coral, quien aparece en el carné con su nombre real, Matilde Corrales, además de una intérprete que se movió con personalidad en el baile y el cante: Antonia Rodríguez Moreno ‘La Negra’, madre, además, de Lole Montoya, una cantaora que dejó una huella indeleble en el flamenco desde los años 70 del pasado siglo junto a Manuel Molina, la otra mitad del dúo Lole y Manuel.



José Cepero, el Chaqueta, Paco Moyano, Corruco, Niña de los Peines, Valderrama, el Piki, Luis Marín y Chato de Ventas

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