El 17% de las viviendas alquiladas en España durante el segundo trimestre de 2026 encontró inquilino en menos de 24 horas, una situación que evidencia la fuerte competencia por una oferta de alquiler cada vez más limitada. En Almería, el encarecimiento de las rentas y la presión de la demanda dibujan también un mercado especialmente tensionado en algunos municipios.
El mercado del alquiler residencial afronta una nueva señal de presión. Durante el segundo trimestre de 2026, el 17% de las viviendas que se alquilaron a través de idealista permanecieron anunciadas durante menos de 24 horas antes de encontrar inquilino. La cifra revela hasta qué punto determinados pisos desaparecen prácticamente de inmediato cuando salen al mercado.
El fenómeno del denominado «alquiler exprés» no es nuevo, pero su persistencia refleja la dificultad creciente para encontrar una vivienda en alquiler, especialmente en aquellos mercados donde la oferta disponible no consigue responder a la demanda.
Los datos publicados por idealista señalan además que los anuncios de viviendas en alquiler recibieron durante el segundo trimestre una media de 42 contactos antes de ser retirados del mercado, un 18% más que en el mismo periodo del año anterior.
Andalucía mantiene una fuerte presión sobre el alquiler
La situación adquiere una dimensión especialmente relevante en Andalucía, donde el mercado residencial combina una elevada demanda, un importante peso turístico y una disponibilidad limitada de viviendas destinadas al alquiler permanente en determinados municipios.
El precio medio del alquiler en Andalucía se situó en torno a los 12 euros por metro cuadrado durante julio, con un incremento interanual del 4,4%. Esto significa que alquilar una vivienda de 80 metros cuadrados supone, como referencia media regional, alrededor de 1.000 euros mensuales, aunque las diferencias entre municipios son muy importantes.
Las localidades costeras y los principales destinos turísticos presentan algunas de las rentas más elevadas de la comunidad. Málaga y buena parte de su litoral concentran especialmente esa presión, con municipios como Marbella y Estepona entre los mercados más caros.
Esta evolución se produce en un contexto en el que el precio del alquiler en España alcanzó en junio los 15,3 euros por metro cuadrado, máximo histórico, después de experimentar un crecimiento interanual del 4,2%.
Almería también acusa el encarecimiento
La provincia de Almería no permanece al margen de esta tendencia. En junio de 2026, el precio medio anunciado del alquiler residencial alcanzó los 8,9 euros por metro cuadrado en la provincia, un 2,4% más que un año antes.
En la capital almeriense, la renta media se situó en 9,3 euros por metro cuadrado, con un incremento interanual del 2,8%.
Pero las diferencias dentro de la propia provincia son significativas. Uno de los ejemplos más destacados es El Ejido, donde el precio alcanzó los 8,5 euros por metro cuadrado en junio, con una subida interanual del 11,3% y un incremento trimestral del 5,4%.
Estas cifras muestran que la presión sobre el alquiler no afecta exclusivamente a los grandes centros urbanos. También se está trasladando a municipios con una importante actividad económica y laboral, donde la necesidad de vivienda permanente compite con otros usos residenciales.
Una vivienda puede desaparecer en cuestión de horas
El llamado alquiler exprés refleja una realidad especialmente problemática para las personas que buscan vivienda. Cuando un inmueble adecuado aparece en el mercado, puede recibir decenas de solicitudes en muy poco tiempo, obligando a los potenciales inquilinos a actuar con enorme rapidez.
La consecuencia es una situación de competencia especialmente intensa entre quienes buscan vivienda, en la que disponer de ingresos suficientes, documentación preparada y capacidad para responder inmediatamente a un anuncio puede convertirse en un factor determinante.
Esta dinámica afecta especialmente a trabajadores con salarios bajos o empleos temporales, jóvenes que buscan emanciparse y familias que necesitan cambiar de vivienda y no disponen de capacidad económica para competir en igualdad de condiciones.
La oferta insuficiente, una de las claves
El comportamiento del mercado apunta a un problema que va más allá de la evolución puntual de los precios: la insuficiencia de vivienda disponible para alquiler permanente.
Los propios datos de idealista muestran que el número de personas interesadas en cada vivienda continúa aumentando. La media de 42 contactos recibidos por anuncio durante el segundo trimestre supone un incremento del 18% respecto al año anterior.
Cuando una vivienda recibe decenas de solicitudes y una parte significativa de ellas se transforma en contratos en apenas unas horas, el problema deja de ser únicamente cuánto cuesta alquilar una vivienda. También pasa a ser si existe una vivienda disponible para poder alquilarla.
En Andalucía, esta cuestión adquiere una especial relevancia en las zonas costeras y turísticas, donde el alquiler residencial compite con los alojamientos destinados a visitantes y con otros usos temporales.
Almería afronta un desafío especialmente complejo
En el caso almeriense, la evolución del alquiler debe analizarse teniendo en cuenta las características particulares de la provincia. La concentración de actividad económica en determinados municipios, el crecimiento de algunos núcleos urbanos, la presión turística en el litoral y la existencia de una importante población trabajadora generan una demanda residencial que no siempre encuentra una oferta suficiente.
El incremento del precio del alquiler en municipios como El Ejido evidencia además que la presión no se limita a la capital o a los grandes destinos turísticos.
El resultado es un mercado en el que cada vez resulta más importante no solo el precio de la vivienda, sino la velocidad con la que desaparece del mercado cuando aparece una oportunidad.
El fenómeno del alquiler exprés se convierte así en otro indicador de la tensión existente en el acceso a la vivienda y en una señal de alerta sobre la necesidad de aumentar la oferta de alquiler residencial estable, especialmente para trabajadores y familias que necesitan una vivienda como hogar permanente.







