Otro años más, el Mar Mediterráneo vuelve a registrar temperaturas elevadas: el Mar Balear ha alcanzado más de 30ºC. Tras unas semanas con temperaturas superficiales más normales, la ola de calor en tierra se está reflejando en el mar, especialmente en Baleares, donde se observan los valores más altos habitualmente en España.
Las temperaturas del Mediterráneo seguirán aumentando en los próximos días, pudiendo situarse hasta 4ºC por encima de lo habitual. El miércoles pasado, la boya de Dragonera marcó 30,86ºC y la de Mahón 31,24ºC, siendo las aguas del mar Balear las más cálidas en las costas españolas. Ese día, la temperatura promedio fue de 27,49ºC, una anomalía de +1,68 ºC.
Según datos de Copernicus y SOCIB del 13 de agosto, gran parte del Mediterráneo se encuentra en la categoría extreme hot, es decir, dentro del 10% de los valores más elevados registrados en esta época del año. Amplias zonas del litoral español, italiano, griego y turco presentan temperaturas extremadamente altas.
Temperaturas elevadas en más zonas
Aunque Baleares concentra los valores más altos, otras costas españolas también registran cifras significativas: la boya de Tarragona midió 29,30ºC, Barcelona 28,40ºC, Cabo de Palos 27ºC y Cabo de Gata 26,04ºC. Estos datos indican que el Mediterráneo español experimenta nuevamente una ola de calor marina.
Las previsiones apuntan a que las temperaturas seguirán subiendo, con anomalías de entre 3 y 4ºC por encima del promedio habitual en superficie. En Baleares y zonas del sur de Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia se esperan valores entre 28 y 30ºC.
El impacto de un Mediterráneo cálido para el otoño y el medio ambiente
Un Mediterráneo tan cálido tiene repercusiones directas en las próximas semanas, especialmente al inicio del otoño climatológico. El agua caliente transfiere más vapor a la atmósfera, lo que sirve como “combustible” para tormentas intensas.
Si la llegada de aire frío en altura coincide con estas condiciones, el riesgo de lluvias torrenciales y fenómenos severos en la cuenca mediterránea aumenta considerablemente. El contraste entre mar cálido y atmósfera fría puede provocar precipitaciones muy intensas en poco tiempo, sobre todo en la fachada mediterránea española y Baleares. Estos eventos son comunes en septiembre y octubre, pero un mar más caliente puede aumentar su intensidad.
Las aguas cálidas liberan calor lentamente, lo que puede mantener temperaturas elevadas y noches tropicales en ciudades costeras, incluso cuando en el interior refresca. En cuanto a la biodiversidad, el impacto es considerable: se observa proliferación de especies invasoras y medusas, además de estrés térmico para especies autóctonas y praderas de posidonia, esenciales para la biodiversidad y la protección costera.
Esto es lo que dicen los datos científicos, pero a pesar de ello los negacionistas del cambio climático se empeñan en mantener su discurso fanático.







