Qué hacer antes, durante y después de un terremoto: las recomendaciones de la Universidad de Granada

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Sociedad
Saber cómo actuar ante un terremoto puede reducir considerablemente los riesgos para las personas. El Instituto Andaluz Universitario de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos de la Universidad de Granada ofrece una serie de recomendaciones prácticas para preparar los hogares, actuar durante una sacudida y afrontar con seguridad los momentos posteriores.

Los terremotos no pueden predecirse con precisión, pero sí es posible estar preparados para minimizar sus consecuencias. La prevención, la tranquilidad y conocer de antemano cómo actuar son algunas de las principales herramientas frente a una emergencia sísmica.

El Instituto Andaluz Universitario de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos (IAGPDS) recomienda adoptar una serie de medidas tanto en el ámbito doméstico como en los centros de trabajo y otros espacios de uso habitual.

Preparar la vivienda antes de un terremoto

Una de las primeras medidas consiste en disponer de un pequeño equipo de emergencia en un lugar conocido por todos los miembros de la familia. Este debería incluir un botiquín de primeros auxilios, linternas, pilas, una radio y algunas provisiones no perecederas.

También resulta conveniente conocer cómo cortar los suministros de electricidad, gas y agua y establecer previamente un plan familiar de emergencia, incluyendo un punto de encuentro para reunirse si fuese necesario abandonar la vivienda.

La prevención pasa asimismo por reducir los elementos que puedan caer durante una sacudida. Los objetos pesados deben situarse preferentemente en las zonas bajas de las estanterías y los muebles de gran tamaño deben estar correctamente fijados a paredes o techos.

Cuadros, espejos, lámparas y otros objetos susceptibles de desprenderse también deben asegurarse. El instituto recomienda, además, revisar elementos de la vivienda como balcones, chimeneas, aleros y revestimientos para comprobar que están correctamente sujetos.

Durante el terremoto, mantener la calma es fundamental

Si la persona se encuentra dentro de un edificio cuando comienza el movimiento sísmico, la recomendación es permanecer en su interior y buscar protección, en lugar de intentar salir precipitadamente.

Es aconsejable agacharse y protegerse bajo una mesa o cama, junto a un sofá o mostrador o en un rincón seguro, protegiendo especialmente la cabeza. Hay que mantenerse alejado de ventanas, cristaleras, paredes exteriores, vitrinas y muebles u objetos que puedan caer.

Una de las recomendaciones más importantes es no utilizar el ascensor ni intentar escapar rápidamente hacia la salida durante la sacudida.

En el exterior, hay que alejarse de edificios, cornisas, cristales, cables eléctricos y otros elementos que puedan desprenderse. Lo recomendable es dirigirse hacia un espacio abierto, sin correr y prestando atención al tráfico.

Si el terremoto sorprende mientras se conduce, el vehículo debe detenerse en un lugar donde no obstaculice el tráfico y permanecer dentro, alejándose de puentes, terraplenes y zonas de riesgo.

Qué hacer después de la sacudida

Una vez finalizado el movimiento, la prioridad debe seguir siendo mantener la calma y comprobar si hay personas heridas. Los heridos graves no deben moverse salvo que exista un peligro inmediato que obligue a hacerlo.

También es necesario comprobar visualmente el estado de las instalaciones de agua, gas y electricidad. Ante cualquier anomalía, se recomienda cerrar las llaves generales y comunicar la situación a los técnicos o a las autoridades.

El IAGPDS aconseja limitar las llamadas telefónicas a situaciones de extrema urgencia para evitar la saturación de las redes. Cuando sea posible, los mensajes de texto pueden ser una alternativa, mientras que la radio y los canales oficiales permiten recibir instrucciones de las autoridades.

Si el edificio presenta daños visibles después de una sacudida importante, debe abandonarse de forma ordenada utilizando las escaleras y nunca el ascensor. Además, no se debe volver a entrar hasta que haya sido inspeccionado y autorizado.

Los especialistas recuerdan que después de un terremoto pueden producirse réplicas, generalmente de menor magnitud, que pueden provocar nuevos daños en construcciones que ya hayan quedado debilitadas. Por ello, es importante mantenerse alejado de edificios dañados.

La posibilidad de un tsunami

Las recomendaciones del Instituto Andaluz de Geofísica también contemplan un escenario especialmente relevante para las zonas costeras: la posibilidad de que un gran terremoto tenga un epicentro marino y genere un maremoto o tsunami.

Ante esta eventualidad, la recomendación es alejarse de la playa y dirigirse hacia zonas elevadas o, cuando no sea posible, buscar refugio en las plantas superiores de edificios adecuados. El IAGPDS señala expresamente la importancia de esta precaución en relación con el Golfo de Cádiz.

Protección Civil y la importancia de no propagar rumores

Tras un terremoto, la colaboración ciudadana resulta esencial. Las recomendaciones pasan por seguir las instrucciones de las autoridades y Protección Civil, evitar difundir rumores y comunicar los daños graves, incendios, explosiones o la presencia de materiales peligrosos.

También se aconseja no acudir por curiosidad a las zonas afectadas, ya que la presencia de personas no autorizadas puede dificultar las labores de emergencia y rescate.

El instituto recomienda, además, utilizar el teléfono exclusivamente cuando sea necesario, ahorrar recursos como agua y alimentos y colaborar con los vecinos que puedan necesitar ayuda.

Magnitud e intensidad no son lo mismo

El IAGPDS recuerda que magnitud e intensidad son conceptos diferentes. La magnitud mide el tamaño y la energía liberada por un terremoto, mientras que la intensidad describe la severidad con la que la sacudida se percibe en un determinado lugar y sus efectos sobre las personas, las construcciones y el terreno.

En España se utiliza oficialmente la Escala Macrosísmica Europea (EMS-98), que cuenta con 12 grados de intensidad. Según el instituto, los daños importantes comienzan a partir del grado VII.

La conclusión de los especialistas es clara: la mejor protección frente a un terremoto fuerte es estar informado y preparado. Conocer previamente dónde protegerse, cómo actuar y qué errores evitar puede resultar decisivo cuando se produce una emergencia sísmica.



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