En octubre del año 1823, Fernando VII, ayudado por el ejército francés llamado “Los 100.000 hijos de San Luis”, recuperó el poder absoluto y derogó toda la legislación aprobada en el trienio liberal, mandando ahorcar al general Riego y persiguiendo a los liberales. Fue en ese momento histórico cuando un grupo de 49 voluntarios, al mando del excoronel Pablo Iglesias, embarcan en Gibraltar con destino a Almería, donde creen que cuentan con el apoyo de los liberales. Visten casacas rojas compradas al ejército inglés, de ahí el apodo popular de “los coloraos”.
Desembarcaron en una playa junto al río Andarax el día 14 de agosto y se dirigieron a la ciudad, donde fueron repelidos por los realistas, atrincherados en las murallas. Varios murieron, otros huyeron hacia las sierras cercanas, donde fueron apresados durante los días siguientes y, después, sentenciados a muerte, sin juicio previo.
Hoy, el lugar donde se erige el monumento a Los Coloraos, en la ciudad de Almería, es considerado legalmente como un lugar de Memoria Histórica. En el año 2018, el Partido Popular pretendió sin éxito su traslado al Parque Nicolás Salmerón.
La recreación histórica del fusilamiento de “Los Coloraos”, que siempre ha obtenido un gran éxito de convocatoria, se repetirá otra vez este año, el próximo sábado 23 de agosto.







