Se acabó la fiesta superó los 100.000 votos en Andalucía, aunque no consiguió representación

Alvise junto a su candidato andaluz, un policía nacional
Sociedad
La formación Se Acabó la Fiesta (SALF), liderada por el eurodiputado sevillano Alvise Pérez, logró irrumpir con más de 100.000 votos en las elecciones andaluzas, aunque finalmente no consiguió obtener representación en el Parlamento autonómico. La candidatura ultraderechista alcanzó alrededor del 2,5% del voto total en Andalucía, quedándose lejos del umbral necesario para entrar en la Cámara andaluza pese a convertirse en una de las sorpresas electorales de la jornada.

El resultado supone el tercer intento fallido consecutivo de SALF en unas elecciones autonómicas, después de no lograr representación anteriormente en Aragón y Castilla y León. Aun así, la formación consiguió consolidar una bolsa electoral significativa, especialmente entre votantes desencantados con Vox y con los partidos tradicionales de la derecha.

La provincia donde mejores resultados obtuvo la candidatura fue Málaga, donde rozó el 3% de los sufragios, mientras que sus peores cifras se registraron en Córdoba, donde apenas alcanzó el 2% del respaldo electoral.

En Andalucía, Se Acabó la Fiesta quedó por detrás de PP, PSOE y Vox, pero también fue superada por Adelante Andalucía y Por Andalucía, que sí lograron una presencia más consolidada dentro del espacio político andaluz.

El crecimiento de la formación de Alvise Pérez quedó lejos, no obstante, de los resultados obtenidos en las elecciones europeas de 2024, cuando el partido sorprendió al convertirse en cuarta fuerza política en Andalucía con más de 180.000 votos.

Tras conocerse los resultados, Alvise Pérez reivindicó el resultado de su candidatura y aseguró que continuará trabajando de cara a futuras elecciones generales, insistiendo en que su proyecto político sigue creciendo pese a no haber logrado escaños en Andalucía.

Un partido envuelto en escándalos

Se Acabó la Fiesta (SALF), la formación liderada por Alvise Pérez, ha estado rodeada de numerosas polémicas desde su irrupción en la política española, especialmente por la actividad pública y judicial de su fundador y por las tensiones internas dentro del propio partido.

Uno de los principales focos de controversia son las múltiples causas judiciales abiertas contra Alvise Pérez. El Tribunal Supremo mantiene varias investigaciones relacionadas con presuntos delitos de acoso, revelación de secretos, amenazas, difusión de información falsa y posibles irregularidades en la financiación de la formación.

Entre los casos más mediáticos figura la denuncia presentada por dos eurodiputados elegidos inicialmente junto a él en las listas de SALF, Nora Junco y Diego Solier. Ambos abandonaron el proyecto denunciando “matonismo”, “chantaje” y campañas de hostigamiento después de desmarcarse políticamente de Alvise. El Supremo investiga si el líder de SALF difundió datos personales de ambos y alentó campañas de acoso en redes sociales.

Otra de las polémicas recurrentes gira en torno a la difusión de bulos y contenidos manipulados en redes sociales. Alvise ha sido acusado en distintas ocasiones de publicar informaciones falsas o no verificadas contra periodistas, políticos y fiscales. El Supremo abrió además diligencias por la difusión de una PCR falsa atribuida al entonces líder socialista Salvador Illa.

También han generado controversia sus enfrentamientos con periodistas y medios de comunicación. Diversos colectivos profesionales lo acusan de fomentar campañas de señalamiento y acoso digital contra comunicadores y adversarios políticos. En paralelo, figuras próximas a su entorno mediático, como Vito Quiles o Bertrand Ndongo, fueron apartadas temporalmente del Congreso tras diversos incidentes relacionados con altercados e interrupciones a periodistas y diputados.

En el ámbito económico y organizativo, SALF también ha afrontado dudas sobre su financiación. La Fiscalía apoyó investigar presuntas irregularidades vinculadas a la recepción de importantes cantidades de dinero en metálico para la campaña electoral europea. Parte de estas investigaciones incluyen posibles delitos de financiación ilegal, falsedad documental o blanqueo.

Además, el partido ha sufrido una fuerte crisis interna apenas un año después de entrar en el Parlamento Europeo. Dos de sus tres eurodiputados rompieron con Alvise y pasaron al grupo de Conservadores y Reformistas Europeos, mientras el propio líder quedó como no inscrito en la Eurocámara.

Pese a todas estas polémicas, SALF ha conseguido mantener una importante presencia en redes sociales y captar un sector del electorado desencantado con Vox y con los partidos tradicionales, utilizando un discurso antisistema y antipolítico. De hecho, nada menos que 100.000 electores han decidido otorgarle su confianza.



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