La imagen de un tsunami golpeando las costas de Almería puede parecer propia de una película de catástrofes, pero para la comunidad científica constituye un escenario real que merece ser estudiado. Aunque la probabilidad de que ocurra un evento de estas características es baja, diversas investigaciones desarrolladas durante los últimos años han confirmado que el mar de Alborán alberga estructuras geológicas capaces de generar terremotos importantes y, en determinadas circunstancias, provocar tsunamis que afectarían a buena parte del litoral mediterráneo occidental.
Entre todas ellas destaca la denominada falla de Averroes, una fractura submarina situada entre las costas de Andalucía y el norte de África que ha centrado la atención de geólogos, sismólogos y especialistas en riesgos naturales. Los trabajos publicados en revistas científicas internacionales como Scientific Reports y Pure and Applied Geophysics coinciden en señalar que esta falla posee potencial suficiente para originar terremotos de magnitud cercana a 7 y generar olas que alcanzarían las costas españolas en cuestión de minutos.
Una falla oculta bajo el mar de Alborán
La falla de Averroes fue identificada hace poco más de una década durante campañas oceanográficas realizadas en el mar de Alborán. Se trata de una fractura tectónica de unos 40 kilómetros de longitud situada a varios kilómetros de profundidad bajo el fondo marino.
Aunque durante mucho tiempo se pensó que las fallas de desgarre, caracterizadas por movimientos principalmente horizontales, tenían una capacidad limitada para producir tsunamis, los estudios más recientes han demostrado que la realidad es más compleja. En determinados puntos, especialmente en los extremos de estas fracturas, pueden producirse desplazamientos verticales del lecho marino capaces de movilizar enormes volúmenes de agua.
Precisamente esa característica es la que ha llevado a los investigadores a fijarse en la falla de Averroes como una posible fuente de tsunamis en el Mediterráneo occidental.
El terremoto hipotético de magnitud 7
Las simulaciones desarrolladas por distintos equipos científicos parten de un escenario extremo pero geológicamente plausible: un terremoto de magnitud 7 en la falla de Averroes.
Para comprender la importancia de esta cifra conviene recordar que un terremoto de magnitud 7 libera aproximadamente treinta veces más energía que uno de magnitud 6. Aunque en España son eventos poco frecuentes, el entorno del mar de Alborán es una de las regiones con mayor actividad sísmica de la Península Ibérica debido a la interacción entre las placas tectónicas africana y euroasiática.
Los modelos informáticos utilizados por los investigadores recrean cómo reaccionaría el fondo marino ante un seísmo de estas características y calculan posteriormente la propagación de las olas generadas.
Los resultados muestran que el tsunami no tendría dimensiones comparables a las registradas en el océano Índico en 2004 o en Japón en 2011, pero sí podría producir inundaciones costeras significativas en diversos puntos del litoral mediterráneo.
Uno de los aspectos más llamativos de ambas investigaciones es que sitúan al poniente almeriense entre las zonas españolas potencialmente más afectadas.
Municipios como El Ejido, Balerma, Almerimar, Roquetas de Mar o Adra aparecen de forma recurrente en las simulaciones como áreas donde la energía de las olas podría concentrarse con mayor intensidad debido a la configuración de la plataforma continental y a la orientación de la costa.
Los investigadores explican que la forma del fondo marino puede actuar como una especie de embudo que canaliza parte de la energía del tsunami hacia determinados puntos concretos. Esto significa que dos localidades relativamente cercanas pueden experimentar efectos muy distintos ante un mismo fenómeno.
En algunos escenarios modelizados, la altura de las olas al alcanzar la costa podría superar varios metros, una magnitud suficiente para provocar inundaciones en zonas bajas próximas al mar y daños importantes en infraestructuras portuarias y paseos marítimos.
Uno de los elementos que más preocupa a los expertos no es tanto la altura potencial de las olas como el escaso tiempo disponible para reaccionar.
Al encontrarse la falla de Averroes relativamente cerca de la costa, las simulaciones indican que las primeras ondas podrían alcanzar algunos puntos del litoral almeriense en menos de veinte minutos tras el terremoto.
Este factor diferencia los tsunamis mediterráneos de muchos de los que se producen en los grandes océanos. Mientras que en el Pacífico las alertas pueden emitirse con varias horas de antelación, en el Mediterráneo los tiempos de respuesta son mucho más limitados.
Por ello, los investigadores consideran fundamental mejorar los sistemas de detección temprana, los protocolos de evacuación y la cultura preventiva de la población.
Un riesgo real, pero de baja probabilidad
Los científicos insisten en que estos estudios no significan que vaya a producirse un tsunami de forma inminente. Las simulaciones se basan en escenarios teóricos diseñados para evaluar el peor caso posible y ayudar a las administraciones a planificar medidas de protección civil.
La propia historia geológica del Mediterráneo demuestra, sin embargo, que este tipo de fenómenos no son imposibles. Existen evidencias de grandes tsunamis ocurridos en la región a lo largo de los siglos, algunos de ellos asociados a terremotos registrados en el norte de África, Sicilia, Grecia o la Península Ibérica.
El caso más conocido en España es el tsunami generado por el terremoto de Lisboa de 1755, que afectó gravemente a las costas atlánticas andaluzas y portuguesas. Aunque aquel fenómeno tuvo su origen en el Atlántico, constituye un recordatorio de que la Península no está exenta de estos riesgos naturales.
Los investigadores subrayan que el objetivo principal de estos trabajos no es generar alarma social, sino mejorar el conocimiento científico sobre los peligros naturales que pueden afectar a la población.
Las simulaciones permiten identificar las zonas más vulnerables, diseñar planes de emergencia, mejorar los sistemas de alerta y establecer estrategias de evacuación adaptadas a cada territorio. Del mismo modo que se estudian las inundaciones, los incendios forestales o los terremotos, el análisis del riesgo de tsunami forma parte de las herramientas de planificación necesarias para reducir los efectos de un posible desastre natural.
En el caso de Almería, las investigaciones sobre la falla de Averroes han situado a la provincia en el centro de los estudios sobre peligrosidad sísmica del Mediterráneo occidental. Los resultados obtenidos coinciden en señalar que el poniente almeriense constituye una de las áreas donde un eventual tsunami tendría una mayor incidencia dentro de las costas españolas, una circunstancia que refuerza la importancia de continuar investigando el comportamiento geológico del mar de Alborán y de incorporar ese conocimiento a las políticas de prevención y protección civil.
Más allá de la baja probabilidad de que ocurra un evento de estas características a corto plazo, los estudios ponen de manifiesto una realidad geológica innegable: el Mediterráneo es un mar sísmicamente activo y Almería, por su posición geográfica, se encuentra en una de las zonas donde la ciencia considera imprescindible seguir vigilando y comprendiendo los procesos que tienen lugar bajo el fondo marino.







