Almería demuestra que las fiestas y el descanso pueden convivir mientras otros municipios siguen ignorando las quejas vecinales

Sistemas automatizados de control acústico
La provincia
La decisión del Ayuntamiento de Almería de implantar un avanzado sistema de control acústico para la Feria de 2026 demuestra que es posible compatibilizar las celebraciones populares con el derecho al descanso de los vecinos. Frente a esta apuesta por la prevención, la planificación y el cumplimiento de la normativa, otros municipios de la provincia, como Níjar, continúan acumulando denuncias ciudadanas por ruido, horarios incumplidos y una evidente falta de control sobre las actividades festivas.

El Consistorio de Almería instalará durante la próxima Feria un sistema permanente de monitorización acústica que permitirá controlar en tiempo real los niveles de ruido generados por conciertos, casetas, atracciones y establecimientos del recinto ferial. La iniciativa incluye limitadores homologados conectados telemáticamente con una plataforma inteligente, mapas interactivos de ruido, mediciones continuas y un sistema de avisos tipo «semáforo» para alertar a los técnicos cuando se superen los niveles permitidos. Además, inspectores y técnicos especializados podrán intervenir de inmediato ante cualquier incumplimiento.

No se trata únicamente de incorporar tecnología. La medida refleja una forma distinta de entender la gestión de las fiestas: reconocer que el ocio es compatible con el derecho al descanso y que las administraciones tienen la obligación de prevenir conflictos antes de que se produzcan.

La propia legislación andaluza establece con claridad ese deber. La Ley 2/2026, de 12 de marzo, para la Gestión Ambiental de Andalucía (LEGAM), atribuye a los ayuntamientos competencias para prevenir y corregir la contaminación acústica, mientras que el Decreto 6/2012, por el que se aprueba el Reglamento de Protección contra la Contaminación Acústica en Andalucía, obliga a controlar los niveles sonoros y adoptar medidas cuando puedan superarse los límites establecidos.

El contraste con Níjar

La situación contrasta con lo que viene ocurriendo desde hace años en municipios como Níjar. Vecinos de distintas localidades del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar denuncian reiteradamente que numerosas actividades festivas se prolongan hasta altas horas de la madrugada, con elevados niveles de ruido y sin que, a su juicio, exista un control efectivo del cumplimiento de los horarios o de los límites acústicos.

Las quejas se repiten verano tras verano en núcleos como San José, Las Negras o La Isleta del Moro, donde residentes y asociaciones vecinales vienen reclamando una mejor planificación de las fiestas y un mayor respeto hacia quienes viven durante todo el año en estos pueblos.

No se cuestiona la celebración de fiestas populares, sino la ausencia de medidas eficaces para hacer compatibles las actividades de ocio con el descanso de la población residente.

La diferencia entre el modelo de Almería y el de Níjar resulta evidente. Mientras en Almería se destinan recursos a controlar el ruido, registrar objetivamente los niveles acústicos y facilitar la actuación inmediata de los servicios municipales, en otros municipios la sensación de muchos vecinos es que las administraciones actúan únicamente cuando el problema ya se ha producido o, sencillamente, optan por mirar hacia otro lado.

Las fiestas populares constituyen uno de los principales elementos de identidad de los municipios andaluces y una importante fuente de dinamización económica y turística. Sin embargo, su éxito no puede medirse únicamente por el número de asistentes o por el impacto económico generado. Pero también debe valorarse la capacidad de las administraciones para garantizar que esas celebraciones se desarrollen respetando los derechos de todos: quienes disfrutan de la fiesta y quienes necesitan descansar.

La apuesta del Ayuntamiento de Almería por un control acústico permanente evidencia que la tecnología y una gestión responsable permiten alcanzar ese equilibrio. Sería deseable que otros municipios de la provincia asumieran esa misma filosofía y dejaran de considerar las quejas vecinales como un inconveniente inevitable del verano.

Porque el derecho a la diversión nunca debería ejercerse a costa del derecho al descanso. Una buena gestión municipal consiste precisamente en hacer compatibles ambos intereses.



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