El servicio de Radiología del Hospital Universitario Poniente afrontará septiembre con apenas ocho especialistas en activo después de que un radiólogo haya anunciado su salida y un médico residente formado en el propio centro haya renunciado a incorporarse a la plantilla, una situación que agrava el déficit de profesionales y aumenta la presión sobre el servicio.
La situación del servicio de Radiología del Hospital Universitario Poniente, en El Ejido, vuelve a empeorar. Los profesionales ya habían advertido de que la plantilla se encontraba al límite, con nueve especialistas frente a los 18 que consideran necesarios, y ahora dos nuevas bajas agravan todavía más el problema.
Uno de los radiólogos que actualmente están en activo ha comunicado que próximamente abandonará el hospital para incorporarse a otro centro. A esta salida se suma la decisión de un médico residente que acaba de finalizar su formación en el propio Hospital de Poniente y que, pese a que estaba prevista su incorporación inmediata a la plantilla, finalmente ha decidido no continuar.
Un déficit que alcanza el 55%
La situación resulta especialmente preocupante porque el servicio ya arrastraba un importante déficit de profesionales. De las plazas de larga duración ofertadas para reforzar Radiología, ninguna habría conseguido cubrirse, mientras que uno de los especialistas adscritos al servicio se encuentra actualmente de baja.
Esto dejaría al hospital con ocho radiólogos en activo, incluido el jefe del servicio, cuando los propios profesionales sitúan en 18 el número de especialistas necesario. El déficit alcanza así aproximadamente el 55% de la plantilla considerada necesaria.
La consecuencia no es únicamente una mayor presión sobre los trabajadores. Los profesionales se han visto obligados a reorganizar la actividad y concentrar los recursos disponibles en los pacientes incluidos en programas de cribado, procesos oncológicos y situaciones urgentes o clínicamente no demorables.
Esta priorización permite garantizar la atención de los casos más graves, pero dificulta la realización de pruebas ordinarias y preventivas y puede traducirse en una menor capacidad de respuesta ante una demanda asistencial que continúa creciendo.
Más tecnología, pero menos profesionales
La situación adquiere una especial contradicción si se tiene en cuenta la inversión realizada en el servicio. El Hospital Universitario Poniente dispone de equipamiento tecnológico de última generación gracias a una inversión superior a los tres millones de euros procedente de fondos europeos.
Sin embargo, disponer de equipos avanzados no garantiza por sí mismo una mejora de la asistencia si no existe una plantilla suficiente para utilizarlos. La falta de radiólogos limita la capacidad del hospital para aprovechar plenamente estas herramientas diagnósticas.
El problema se hace todavía más evidente cuando se analiza la carga de trabajo que soporta la plantilla actual. Los facultativos del servicio superan las 2.300 horas anuales de actividad, frente a las 1.540 horas correspondientes a una jornada ordinaria, además de asumir voluntariamente otras 150 horas extraordinarias.
La dificultad para atraer y retener especialistas
La situación plantea además un círculo difícil de romper: la falta de profesionales incrementa la carga de trabajo; el exceso de carga reduce el atractivo del puesto; y la dificultad para cubrir las plazas vuelve a aumentar la presión sobre los especialistas que permanecen en el hospital.
Precisamente por ello, los profesionales y el Sindicato Médico plantean que Radiodiagnóstico sea declarado servicio de difícil cobertura, una medida que consideran necesaria para mejorar la capacidad del Hospital de Poniente para atraer y retener especialistas.
La renuncia del médico que acaba de terminar su formación MIR resulta especialmente significativa. No se trata en este caso de una plaza que haya quedado sin candidato durante el proceso de selección, sino de un profesional formado en el propio hospital cuya incorporación estaba prevista y que finalmente ha optado por no continuar.
Una situación especialmente delicada en septiembre
El problema puede adquirir una dimensión todavía mayor cuando termine el verano. Durante estos meses, la actividad debe mantenerse con una parte de la plantilla disfrutando de sus vacaciones y con uno de los especialistas actualmente de baja. La salida anunciada de otro radiólogo y la renuncia del residente dejan al servicio ante un escenario especialmente delicado para afrontar el próximo mes de septiembre.
El caso del Hospital de Poniente pone sobre la mesa una cuestión que va más allá de la contratación puntual de profesionales: la necesidad de establecer condiciones capaces de hacer atractivos determinados destinos sanitarios y evitar que hospitales públicos de referencia de la provincia pierdan especialistas después de haber invertido recursos en su formación.
La situación de Radiología evidencia así que invertir en tecnología sanitaria sin garantizar simultáneamente los recursos humanos necesarios para utilizarla puede limitar seriamente el impacto de esa inversión. Para los profesionales del Poniente, la prioridad pasa ahora por reforzar de manera estable la plantilla y convertir el servicio en un destino profesional capaz de competir por especialistas en igualdad de condiciones con otros hospitales.







