El calor extremo ha dejado de ser una simple incomodidad para convertirse en un importante problema de salud pública. Las sucesivas olas de calor registradas este verano en España, y especialmente en Andalucía, han incrementado el número de urgencias, hospitalizaciones y fallecimientos relacionados con las altas temperaturas.
Almería no ha sido ajena a esta situación. La provincia registró este verano la primera muerte por golpe de calor de Andalucía, la de un hombre de 68 años que falleció tras ser atendido en el Hospital Universitario Torrecárdenas. Posteriormente, las autoridades sanitarias confirmaron que, hasta mediados de julio, se habían contabilizado seis fallecimientos por golpe de calor en Andalucía, uno de ellos en la provincia almeriense.
Además de las muertes directamente atribuidas a golpes de calor, los sistemas de vigilancia de la mortalidad estiman que las altas temperaturas han contribuido al fallecimiento de centenares de personas en Andalucía durante este verano, especialmente entre personas mayores y pacientes con enfermedades previas.
¿Qué es un golpe de calor?
El golpe de calor constituye la forma más grave de enfermedad relacionada con las altas temperaturas. Se produce cuando el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura corporal y esta supera habitualmente los 40 grados centígrados.
En condiciones normales, el cuerpo elimina calor mediante la sudoración y el aumento del flujo sanguíneo hacia la piel. Sin embargo, cuando la temperatura ambiental es muy elevada, existe una humedad importante o se realiza un esfuerzo físico intenso, esos mecanismos pueden dejar de ser eficaces.
El resultado es una elevación rápida de la temperatura corporal que puede provocar daños en el cerebro, el corazón, los riñones y otros órganos vitales.
¿Quiénes corren más riesgo?
Aunque cualquier persona puede sufrir un golpe de calor, existen colectivos especialmente vulnerables:
- Personas mayores de 65 años.
- Bebés y niños pequeños.
- Personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales o diabetes.
- Trabajadores que desarrollan su actividad al aire libre, como agricultores, obreros, policías, jardineros o personal de limpieza.
- Deportistas.
- Personas que viven solas o en viviendas sin una adecuada climatización.
En una provincia como Almería, donde durante el verano son frecuentes las temperaturas superiores a los 35 grados y las noches tropicales, el riesgo aumenta considerablemente durante los episodios de calor persistente.
Síntomas de alarma
Reconocer un golpe de calor a tiempo puede salvar una vida.
Los principales síntomas son:
- Temperatura corporal muy elevada.
- Piel caliente, seca o muy enrojecida.
- Dolor intenso de cabeza.
- Mareos y sensación de debilidad.
- Náuseas y vómitos.
- Confusión o dificultad para hablar.
- Desorientación.
- Convulsiones.
- Pérdida de conocimiento.
Ante estos síntomas debe llamarse inmediatamente al 112, ya que se trata de una urgencia médica.
¿Qué hacer mientras llegan los servicios sanitarios?
Los especialistas recomiendan:
- Trasladar a la persona a un lugar fresco y con sombra.
- Aflojar o retirar la ropa innecesaria.
- Aplicar agua fresca sobre la piel o colocar paños húmedos.
- Favorecer la ventilación con abanicos o ventiladores.
- Si está consciente, ofrecer pequeños sorbos de agua.
Nunca debe administrarse alcohol ni bebidas muy azucaradas, y no conviene obligar a beber a una persona que presenta alteración del nivel de conciencia.
Cómo prevenir un golpe de calor
La prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar estas situaciones.
Las principales recomendaciones son:
- Beber agua con frecuencia, aunque no se tenga sed.
- Evitar la exposición al sol entre las 12:00 y las 18:00 horas.
- Permanecer en lugares frescos o climatizados siempre que sea posible.
- Utilizar ropa ligera, holgada y de colores claros.
- Proteger la cabeza con sombrero o gorra.
- Aplicar protección solar.
- Evitar comidas copiosas y el consumo de alcohol.
- Reducir la actividad física durante las horas de mayor calor.
- Prestar especial atención a personas mayores, menores y personas dependientes.
- Nunca dejar a niños, mayores o animales dentro de vehículos estacionados, aunque sea durante pocos minutos.
Un riesgo creciente por el cambio climático
Los especialistas coinciden en que los episodios de calor extremo son cada vez más frecuentes, intensos y prolongados como consecuencia del cambio climático. Esta situación incrementa el riesgo para la salud, especialmente durante las olas de calor, cuando las temperaturas permanecen muy elevadas tanto de día como durante la noche y el organismo dispone de menos tiempo para recuperarse.
En una provincia como Almería, acostumbrada históricamente a convivir con el calor, el aumento de la frecuencia e intensidad de estos episodios obliga a extremar las precauciones. La hidratación, evitar la exposición al sol en las horas centrales del día y reconocer los primeros síntomas continúan siendo las medidas más eficaces para prevenir una emergencia que, en los casos más graves, puede resultar mortal.







