La jornada de ayer amaneció con un cielo apagado y una visibilidad claramente reducida. Una masa de aire procedente del norte de África transporta polvo del Sáhara en suspensión y mantiene a la provincia bajo un nuevo episodio de calima, una situación que recuerda a la intensa intrusión registrada en el año 2022 en buena parte del sureste peninsular.
El paisaje aparece difuminado y el horizonte apenas se distingue en numerosos puntos del litoral. El fenómeno se deja sentir con especial intensidad en la capital y en el Poniente almeriense, donde municipios como Roquetas de Mar, El Ejido, Vícar o Níjar presentan una atmósfera cargada y un ambiente turbio.
Los registros de calidad del aire reflejan este deterioro. En distintos momentos de la jornada se han superado los 80 microgramos por metro cúbico de partículas PM10, valores que sitúan la calidad del aire en niveles poco favorables para personas sensibles, especialmente quienes padecen problemas respiratorios. También se detectan concentraciones elevadas de partículas finas PM2.5, asociadas al polvo mineral transportado desde el desierto.
La Agencia Estatal de Meteorología sigue el episodio dentro de su sistema de predicción de polvo mineral. Según los modelos atmosféricos, la intrusión está relacionada con una circulación que empuja aire cálido y seco desde el norte de África hacia el sureste de la península ibérica.
El resultado es un cielo con tonos amarillentos y una pérdida notable de nitidez en el paisaje, perceptible tanto en zonas costeras como en áreas urbanas situadas a mayor altura.
Posible lluvia de barro
La presencia de calima coincide además con la llegada de una borrasca atlántica que incrementará la inestabilidad en las próximas horas. Esta combinación podría favorecer precipitaciones débiles acompañadas de barro, un fenómeno conocido cuando las gotas de lluvia arrastran el polvo en suspensión y lo depositan sobre coches, calles o mobiliario urbano.
Mientras dure el episodio, las autoridades sanitarias recomiendan evitar esfuerzos físicos intensos al aire libre, especialmente para personas con afecciones respiratorias o cardiovasculares.
Las previsiones apuntan a que la situación podría prolongarse durante las próximas horas y comenzar a mejorar a partir del jueves si se consolida la entrada de vientos de componente oeste, que favorecerían la ventilación de la atmósfera.
Hasta entonces, Almería continuará bajo la influencia del polvo sahariano, en un episodio que vuelve a teñir de ocre el cielo de la provincia y que trae a la memoria la gran nube de calima que cubrió el sureste hace tres años.







