El Ayuntamiento de Almería quiere transformar los tradicionales espectáculos de fuegos artificiales para hacerlos más accesibles y respetuosos con el entorno urbano, reduciendo el impacto acústico sin renunciar al atractivo visual de la pirotecnia.
La nueva estrategia municipal se plasmará en los espectáculos previstos para la Noche de San Juan y la clausura de la Feria de Almería de 2027. Para ambos eventos se ha planteado el uso de fuegos artificiales de baja sensibilidad acústica, una fórmula que pretende mantener la espectacularidad de las celebraciones limitando al mismo tiempo las fuertes detonaciones que acompañan habitualmente a este tipo de espectáculos.
El contrato contempla un presupuesto de 38.968,05 euros y tendrá una duración inicial de un año, con posibilidad de cuatro prórrogas anuales.
Más espectáculo visual y menos ruido
La propuesta diferencia los dos acontecimientos. El espectáculo de San Juan estará especialmente centrado en los efectos luminosos y cromáticos, mientras que el correspondiente al final de la Feria tendrá carácter piromusical, combinando los fuegos artificiales con música.
La idea es cambiar el protagonismo de las grandes explosiones por una puesta en escena basada fundamentalmente en la luz, el color, las formas y la sincronización musical.
Almería ya ha comenzado a experimentar con este modelo en anteriores celebraciones, introduciendo artificios de menor impacto sonoro. La experiencia pretende consolidarse ahora como una característica habitual de los grandes espectáculos pirotécnicos organizados por la ciudad.
La reducción del ruido tiene además una importante dimensión de convivencia y accesibilidad. Las fuertes detonaciones pueden resultar especialmente molestas para personas con hipersensibilidad auditiva, determinados colectivos vulnerables y también para numerosos animales, que pueden experimentar episodios de miedo y estrés durante los espectáculos.
La denominada «pirotecnia para todos» busca precisamente que las celebraciones puedan disfrutarse sin que el ruido se convierta en una barrera para una parte de la población. El objetivo no es eliminar los fuegos artificiales de las fiestas, sino replantear su diseño. Frente a la tradicional asociación entre pirotecnia y estruendo, el Ayuntamiento apuesta por espectáculos donde la espectacularidad dependa en mayor medida de los efectos visuales. Esta filosofía también permite compatibilizar las celebraciones con una ciudad cada vez más consciente del impacto que genera el ruido sobre la población y el entorno.
Con la contratación prevista para 2027, Almería pretende consolidar una nueva forma de entender sus grandes espectáculos pirotécnicos: menos estruendo, más luz y una mayor consideración hacia quienes hasta ahora podían sentirse perjudicados (personas del espectro del autismo, titulares de animales de compañía, etc.) por el impacto acústico.







