La Coordinadora Ecologista Almeriense alerta sobre los riesgos del proyecto de e-metanol de Tabernas

Imagen1
La provincia
La Coordinadora Ecologista Almeriense ha presentado alegaciones ante la Administración ambiental contra el proyecto NASCAR e-METANOL, previsto en el término municipal de Tabernas, y ha trasladado a la población sus objeciones a una instalación que considera potencialmente contaminante y de riesgo por los procesos químicos asociados a la producción de metanol.

El proyecto se encuentra actualmente dentro del procedimiento de Autorización Ambiental Integrada, abierto por la Junta de Andalucía para varias parcelas de los polígonos 26 y 27 de Tabernas. El periodo de información pública se desarrolló entre el 22 de julio y el 1 de septiembre de 2026. El expediente incluye el proyecto, el estudio de impacto ambiental, la documentación para las autorizaciones sectoriales y una valoración del impacto en la salud.

La Coordinadora Ecologista cuestiona especialmente que una instalación de estas características pueda desarrollarse en un territorio con una elevada fragilidad hídrica y ambiental. El colectivo sostiene que los procesos industriales previstos implican el manejo de sustancias que pueden presentar riesgos para la salud y el medio ambiente y reclama que estas cuestiones sean evaluadas con especial profundidad antes de adoptar una decisión definitiva.

Un proyecto presentado como energía renovable

El proyecto NASCAR está promovido por INNDE CTAER y plantea la producción de e-metanol mediante la combinación de hidrógeno renovable y dióxido de carbono capturado. La iniciativa fue incorporada por la Junta de Andalucía a la Unidad Aceleradora de Proyectos en diciembre de 2024 y contempla una inversión superior a los 260 millones de euros.

Según las previsiones difundidas por la Administración andaluza, durante la fase de construcción se generarían unos 350 empleos, mientras que durante la explotación se estiman 52 empleos directos y 150 indirectos.

La documentación pública del proyecto plantea además una producción inicial de alrededor de 37.000 toneladas anuales de e-metanol, utilizando hidrógeno renovable y CO₂ capturado de procesos industriales. La electricidad necesaria procederá fundamentalmente de fuentes renovables, incluyendo una instalación fotovoltaica de autoconsumo.

La empresa promotora defiende precisamente este carácter renovable como uno de los principales argumentos del proyecto. Su objetivo es utilizar el e-metanol como combustible alternativo para sectores difíciles de electrificar directamente, especialmente el transporte marítimo, dentro del proceso de descarbonización energética.

La Coordinadora Ecologista, sin embargo, plantea una cuestión diferente: que el origen renovable de la energía utilizada no significa que todos los procesos y sustancias asociados a una instalación química sean inocuos.

El metanol, en particular, está clasificado en la Unión Europea como líquido inflamable y como sustancia de toxicidad aguda, además de presentar toxicidad para determinados órganos tras una exposición única.

Los riesgos del metanol están ampliamente documentados. El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH) señala que puede entrar en el organismo mediante inhalación, ingestión o absorción cutánea y que una exposición tóxica puede provocar alteraciones visuales, daño del nervio óptico, ceguera e incluso la muerte.

Esto no significa que la población situada cerca de una planta de e-metanol vaya a estar expuesta automáticamente a concentraciones peligrosas. El riesgo concreto depende del diseño de la instalación, los sistemas de confinamiento, los procedimientos de seguridad, las emisiones autorizadas, la gestión de residuos y las medidas de prevención y emergencia. Precisamente por ello, uno de los elementos centrales del procedimiento ambiental es determinar las condiciones bajo las cuales la actividad podría desarrollarse.

El agua, uno de los principales puntos de controversia

La cuestión del consumo y disponibilidad de agua ocupa un lugar destacado en las alegaciones ecologistas. Tabernas se encuentra en uno de los territorios más áridos de Europa y los recursos hídricos constituyen un factor especialmente sensible para el abastecimiento urbano y las actividades agrícolas.

La empresa ha planteado soluciones tecnológicas destinadas a reducir la dependencia de los acuíferos. El proyecto contempla sistemas para obtener agua a partir de la humedad atmosférica y otras medidas destinadas a minimizar el consumo de recursos hídricos convencionales. La promotora sostiene que estas soluciones permitirían producir agua para el funcionamiento de la instalación y reducir la presión sobre los recursos locales. El proyecto ha sido presentado, de hecho, como una iniciativa que pretende combinar energía solar, hidrógeno renovable, captura de CO₂ y tecnologías de generación de agua.

La Coordinadora Ecologista cuestiona, por su parte, que el desarrollo de una instalación industrial de esta dimensión sea compatible con las necesidades hídricas del territorio y reclama que el impacto sobre los recursos disponibles sea analizado con carácter prioritario.

El debate se sitúa así en uno de los principales dilemas que plantea el proyecto: cómo compatibilizar una nueva actividad industrial vinculada a la transición energética con las limitaciones ambientales de un territorio especialmente vulnerable a la escasez de agua.

La Administración deberá valorar estas cuestiones dentro del procedimiento de autorización ambiental, junto con las posibles afecciones sobre el suelo, la atmósfera, las aguas, los residuos, la biodiversidad y la salud.

La controversia enfrenta, por tanto, dos visiones sobre el futuro industrial de Tabernas. Por un lado, el proyecto se presenta como una apuesta por la industria renovable, el hidrógeno verde y los combustibles sintéticos, con una inversión de cientos de millones de euros y creación de empleo. Por otro, las organizaciones ecologistas reclaman que la etiqueta de proyecto verde no sustituya a una evaluación rigurosa de sus impactos reales.

El procedimiento de autorización ambiental será el marco en el que deberán determinarse esas cuestiones. El expediente incorpora precisamente documentación específica sobre impacto ambiental y sobre impacto en la salud, por lo que las alegaciones presentadas por la Coordinadora Ecologista tendrán que ser analizadas junto al resto de informes técnicos antes de resolver sobre la autorización de la instalación.



Compártelo

No te pierdas ninguna noticia. Suscríbete a nuestro canal de Whatsapp.



Más noticias de La provincia



Lo más leído de la semana

Compártelo

La Crónica del Parque, una comunicación independiente, plural, objetiva, útil e interesante para todos nuestros lectores y lectoras.