Los estudios científicos sitúan al litoral del Poniente, especialmente el entorno de Balerma, entre las zonas potencialmente más expuestas a un tsunami generado en el mar de Alborán. Almería vive sobre un territorio marcado por la actividad tectónica. La provincia se encuentra en una de las zonas sísmicamente más activas del sur de la Península, en el área de interacción entre las placas africana y euroasiática. Y buena parte de esa actividad no se encuentra en tierra firme, sino bajo las aguas del mar de Alborán.
Entre las estructuras que más atención han despertado se encuentra la falla de Averroes, una fractura submarina situada en el sector central del mar de Alborán y cuya particular configuración ha llevado a los investigadores a estudiar su capacidad para generar no solo terremotos, sino también tsunamis.
El interés científico por esta falla aumentó especialmente después de que diferentes investigaciones demostraran que una falla de movimiento principalmente horizontal también puede provocar un tsunami si en alguno de sus extremos existe un desplazamiento vertical significativo del fondo marino. Y es precisamente ahí donde aparece la provincia de Almería.
Balerma, el punto de la costa almeriense que concentra la atención
Uno de los escenarios estudiados por los investigadores contempla un terremoto de aproximadamente magnitud 7 asociado a un desplazamiento vertical de varios metros en el extremo de la falla. Las simulaciones realizadas sobre la propagación de tsunamis concluyeron que podrían generarse olas de hasta seis metros de altura en determinados puntos y que una de las principales ramas de propagación se dirigiría hacia el litoral español.
La zona potencialmente más afectada de la provincia sería el Campo de Dalías, con especial incidencia en Balerma, en el municipio de El Ejido. En ese escenario, las primeras ondas podrían alcanzar la costa almeriense aproximadamente 21 minutos después del terremoto. Este dato resulta especialmente relevante porque demuestra que, en caso de producirse un tsunami generado muy cerca de la costa, el principal problema no sería únicamente la altura de las olas, sino el reducido tiempo disponible para reaccionar.
La falla de Averroes forma parte de un sistema tectónico mucho más amplio. La convergencia entre África y Eurasia genera una deformación continua de la corteza terrestre en el Mediterráneo occidental, y el mar de Alborán concentra numerosas estructuras activas.
El riesgo no significa que vaya a producirse un tsunami
Los resultados científicos deben interpretarse correctamente. La existencia de una falla activa y la posibilidad de que pueda generar un tsunami no significa que exista un tsunami inminente ni que se haya pronosticado un terremoto. Lo que hacen los investigadores es estudiar escenarios extremos para conocer qué podría suceder si se produjera una determinada ruptura.
La falla de Averroes constituye una pieza más dentro del complejo sistema tectónico del mar de Alborán. La actividad sísmica de esta zona está relacionada con el movimiento y la convergencia entre las placas africana y euroasiática. Precisamente por ello, conocer mejor estas estructuras resulta fundamental para mejorar los mapas de peligrosidad, los sistemas de alerta y los protocolos de protección civil.
El caso de Almería presenta además una particularidad: una parte importante de su población, de sus infraestructuras y de su actividad económica se concentra en la franja costera. Desde Adra y Balanegra hasta El Ejido, Roquetas de Mar y la capital almeriense, el litoral reúne núcleos urbanos, zonas agrícolas intensivas, puertos, carreteras, instalaciones industriales y una enorme actividad turística durante los meses de verano.
En el Poniente, además, grandes extensiones del Campo de Dalías se encuentran a muy poca altura sobre el nivel del mar. Esa configuración hace que determinadas zonas puedan ser especialmente sensibles ante una inundación marina extraordinaria. El escenario estudiado para Averroes no afectaría por igual a toda la provincia. Las simulaciones concentran especialmente la incidencia en el litoral del Poniente, mientras que otras zonas recibirían una energía menor. Esto permite diferenciar entre el riesgo provincial y los puntos concretos donde la amenaza potencial sería mayor.
Un fenómeno que podría llegar en cuestión de minutos
La rapidez es uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas. En un océano abierto, un tsunami puede tardar horas en recorrer grandes distancias. En el Mediterráneo occidental, sin embargo, las distancias entre las fuentes sísmicas y las costas son mucho menores. En el escenario estudiado para Averroes, el tiempo estimado para alcanzar Balerma se situaba en torno a los 21 minutos. Por eso, la prevención adquiere una importancia extraordinaria.
Ante un terremoto fuerte y prolongado en una zona costera, la población debe conocer previamente las rutas de evacuación hacia zonas elevadas y las señales que pueden preceder a un tsunami. Los sistemas de alerta constituyen una herramienta fundamental, pero en tsunamis próximos el comportamiento de la propia población durante los primeros minutos puede resultar determinante.
La preocupación por la falla de Averroes no puede separarse de la historia sísmica de Almería. La provincia ha sufrido algunos de los terremotos históricos más importantes registrados en el sureste peninsular. El terremoto de 1522, conocido como terremoto de Almería, provocó una enorme destrucción en la ciudad y su entorno y forma parte de la memoria histórica de la peligrosidad sísmica del territorio.
Además, existen otras estructuras activas tanto en tierra como bajo el mar frente a la provincia. Entre ellas destaca la falla de Carboneras, cuya prolongación marina ha sido relacionada con escenarios de terremotos importantes y potenciales tsunamis. Esto significa que la falla de Averroes no constituye una amenaza aislada, sino una pieza más dentro de un complejo sistema tectónico que afecta al conjunto del mar de Alborán y al sureste de la Península.
La investigación científica, por tanto, no pretende anunciar una catástrofe, sino mejorar el conocimiento de un riesgo natural que forma parte de las características geológicas de Almería.
La principal conclusión que se desprende de los estudios sobre Averroes es que el riesgo de tsunami en Almería merece ser contemplado dentro de las políticas de prevención y protección civil, especialmente en las zonas costeras bajas del Poniente.
Para Almería, conocer la existencia de la falla, identificar las zonas potencialmente más expuestas y disponer de protocolos claros puede marcar la diferencia ante un fenómeno extraordinario.
No se trata de vivir con miedo al mar de Alborán, sino de conocer el territorio sobre el que vivimos. La falla de Averroes recuerda que bajo las aguas que bañan las costas almerienses existe un paisaje geológico activo, capaz de generar fenómenos cuya probabilidad puede ser baja, pero cuyas consecuencias justifican plenamente la investigación, la vigilancia y la preparación.







