La Junta de Andalucía ha puesto fin, al menos por ahora, a un conflicto que se prolongaba desde hace doce años en el entorno de la finca Las Cuerdas, en el término municipal de Almería. La Administración autonómica ha vuelto a rechazar el proyecto promovido por Calebus S.A. para transformar más de 500 hectáreas de terrenos forestales y de secano en una gran explotación agrícola de regadío.
La decisión se ha formalizado mediante una resolución desfavorable de autorización ambiental unificada, publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía el pasado mes de julio. El procedimiento se remonta a 2014 y ha atravesado distintas fases administrativas, alegaciones, recursos y un procedimiento judicial ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
La finca se encuentra en las proximidades de Cuevas de los Medinas, en una zona situada entre los términos de Almería y Níjar. El proyecto contemplaba la creación de una explotación de regadío con cultivos de árboles frutales y plantas medicinales, además de instalaciones agrícolas, caminos, balsas, naves e infraestructuras eléctricas.
La actuación implicaba modificar el uso forestal de los terrenos y transformar superficies de secano en regadío en un espacio considerado estratégico desde el punto de vista ambiental.
Un corredor natural entre Cabo de Gata, Sierra Alhamilla y Sierra Nevada
Uno de los elementos fundamentales para entender la trascendencia de la decisión es la ubicación de Las Cuerdas. El espacio forma parte de un corredor biológico que conecta el litoral almeriense con el interior, enlazando el entorno del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar con Sierra Alhamilla y el área de Tabernas, para continuar hacia Sierra Nevada.
La conservación de estos corredores resulta especialmente importante en una provincia como Almería, donde la expansión urbana, las infraestructuras y la agricultura intensiva han fragmentado progresivamente numerosos espacios naturales.
La zona está incluida en la Red Natura 2000 y alberga hábitats de interés comunitario. En el entorno se encuentran además especies protegidas como el camaleón común y el águila perdicera, junto a otras especies de flora y fauna incluidas en el Listado Andaluz de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. En total, la resolución identifica 23 especies protegidas, tres de ellas de flora y veinte de fauna.
Para Ecologistas en Acción, que presentó buena parte de las alegaciones contra el proyecto, la decisión supone una victoria para la conservación de un espacio que considera especialmente valioso. La organización advierte de que, aunque el paisaje pueda parecer un terreno árido y aparentemente poco productivo desde el punto de vista ecológico, cumple una función esencial como vía de conexión para las especies.
La importancia del corredor es precisamente que permite el movimiento de la fauna entre distintos espacios naturales, evitando que las poblaciones queden aisladas en pequeñas islas de biodiversidad.
El agua, otro de los grandes obstáculos para el proyecto
La disponibilidad de agua constituye otro de los argumentos centrales utilizados por la Junta para rechazar definitivamente la iniciativa.
La resolución considera que no están acreditados recursos hídricos suficientes para la superficie de regadío pretendida. Además, la Administración señala que el agua desalinizada que abastece a la comarca de Níjar desde Carboneras tiene unas condiciones de utilización que no permiten destinarla a la creación de nuevos regadíos sobre terrenos que anteriormente no tenían esa consideración.
El argumento adquiere especial relevancia en una provincia caracterizada por la escasez de agua y por la presión que soportan sus recursos hídricos debido a la actividad agrícola, especialmente en las zonas de producción intensiva.
La Junta también considera que la actuación contraviene la ordenación territorial, concretamente las determinaciones del Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Almería, además de provocar una transformación ambiental que califica de irreversible sobre determinados hábitats de interés comunitario.
El proyecto no es nuevo. Calebus presentó su Plan de Aprovechamiento Sostenible de la Finca Las Cuerdas en julio de 2014. La iniciativa salió posteriormente a información pública y recibió inicialmente pronunciamientos favorables de algunos departamentos de la Administración, mientras que también comenzaron las alegaciones de particulares y organizaciones ecologistas.
En 2017, la Junta denegó la autorización ambiental necesaria. La empresa recurrió posteriormente la decisión y terminó llevando el asunto ante los tribunales. En 2025, una sentencia del TSJA estimó parcialmente sus argumentos al considerar que existían defectos en la fundamentación utilizada por la Administración para rechazar el proyecto.
Tras esa sentencia, la Junta volvió a analizar el expediente y ha emitido ahora una nueva resolución desfavorable, esta vez apoyada en argumentos relativos a la ordenación territorial, la disponibilidad de agua y la protección de los hábitats y especies existentes en el espacio. El acuerdo publicado oficialmente identifica expresamente el expediente ambiental y señala que la nueva resolución se dicta en cumplimiento de la sentencia del TSJA de 2025.
La empresa todavía dispone de la posibilidad de recurrir la decisión, por lo que el largo conflicto administrativo y judicial podría no estar completamente cerrado. Por el momento, sin embargo, la transformación de Las Cuerdas en una gran finca de regadío queda paralizada.
La resolución supone también la protección de un espacio que desempeña una función que va mucho más allá de sus propios límites: mantener conectado el litoral de Almería con los ecosistemas del interior.
En una provincia donde el suelo agrícola intensivo y las infraestructuras han ido ocupando progresivamente nuevos espacios, el caso de Las Cuerdas vuelve a poner sobre la mesa un debate especialmente relevante: hasta dónde puede extenderse la transformación agrícola cuando entra en conflicto con la disponibilidad de agua y con la necesidad de conservar los últimos corredores naturales que todavía permiten la conexión de la fauna almeriense.







