Los arquitectos de Almería reclaman actualizar las normas sísmicas ante el riesgo de grandes terremotos en la provincia

Colegio de arquitectos de Almería
La provincia
El Colegio Oficial de Arquitectos de Almería advierte de la elevada peligrosidad sísmica de la provincia y reclama reforzar la prevención, revisar la normativa y analizar la vulnerabilidad del parque de edificios ante futuros terremotos. La actividad sísmica vuelve a situar a Almería ante una cuestión que los expertos llevan años señalando: la provincia presenta un riesgo sísmico significativo y necesita reforzar las políticas de prevención y adaptación de sus edificios.

El Colegio Oficial de Arquitectos de Almería ha planteado la necesidad de adecuar las normas sísmicas ante la posibilidad de que la provincia vuelva a sufrir terremotos de elevada intensidad. La advertencia se produce en un territorio atravesado o próximo a importantes estructuras tectónicas, entre ellas las fallas de Carboneras, Palomares y Alhama de Murcia, además de los sistemas de fallas existentes en el mar de Alborán.

Una provincia con una larga historia sísmica

La preocupación no se basa únicamente en los movimientos registrados en los últimos años. Almería cuenta con un amplio historial de terremotos destructivos.

Entre los episodios históricos más destacados se encuentran los terremotos de Vera de 1518, Alhama de Almería de 1522, Dalías de 1804 y Adra de 1910, además de otros seísmos registrados en Almería capital y diferentes municipios de la provincia.

El terremoto de 1522, con epicentro en las proximidades de Alhama de Almería, figura entre los grandes terremotos históricos de la Península y dejó una profunda huella en la provincia.

La actividad sísmica tampoco pertenece exclusivamente al pasado. En febrero de 2026, un terremoto de magnitud 4,2 con epicentro en Tabernas fue sentido en numerosos puntos de la provincia y también en zonas de Murcia, Jaén y Granada. Posteriormente se registraron numerosas réplicas.

Además, durante 2025 se produjo un episodio sísmico en el entorno de Cabo de Gata que alcanzó una magnitud de 5,3.

El contexto geológico de la provincia explica buena parte de esta situación. Almería se encuentra dentro de la denominada Zona de Cizalla de las Béticas Orientales, un corredor asociado al movimiento y la interacción entre las placas africana y euroasiática. En este sistema destacan diferentes fallas activas, entre ellas las de Alhama de Murcia, Palomares y Carboneras.

La falla de Carboneras tiene una importante longitud en tierra y continúa bajo el mar, formando parte de un sistema tectónico que explica la actividad sísmica registrada en el sureste peninsular.

Esta configuración convierte a Almería en una de las provincias españolas donde la planificación frente al riesgo sísmico adquiere especial importancia.

El problema no es solamente el terremoto

Uno de los aspectos fundamentales del debate sobre la seguridad sísmica es que las consecuencias de un terremoto dependen también de la vulnerabilidad de los edificios.

España dispone de normativa específica para el diseño sismorresistente, pero una parte importante del parque inmobiliario fue construida antes de que se incorporaran los criterios actuales. Muchos edificios de las décadas de 1960 y 1970 fueron levantados cuando el conocimiento y las exigencias sobre comportamiento sísmico eran diferentes a los actuales.

Además, durante un terremoto no solamente pueden producirse daños estructurales. Elementos como fachadas, balcones, cornisas, cerramientos y otros componentes no estructurales también pueden desprenderse y generar situaciones de peligro. En este contexto, el Colegio de Arquitectos de Almería reclama avanzar en la adaptación de la normativa y, especialmente, en el conocimiento de la vulnerabilidad real de los edificios existentes.

La preocupación por esta cuestión no es nueva. Los colegios de arquitectos de Almería y Granada ya impulsaron proyectos destinados a analizar el comportamiento de diferentes tipologías edificatorias frente a los terremotos. El objetivo era desarrollar herramientas que permitieran evaluar previamente la vulnerabilidad de los edificios y facilitar, después de un terremoto, la actuación de los servicios de emergencia.

Disponer de información sobre las características estructurales de los edificios permitiría a bomberos, Protección Civil y otros servicios de emergencia establecer prioridades y adoptar decisiones con mayor rapidez después de un gran seísmo.

La normativa española de referencia en materia de construcción sismorresistente es la NCSE-02, aprobada hace más de dos décadas. El debate actual plantea la conveniencia de avanzar hacia criterios más próximos al Eurocódigo 8, la normativa europea específica para el diseño de estructuras frente a terremotos.

La evolución del conocimiento científico y de las técnicas de construcción permite actualmente disponer de herramientas más avanzadas para diseñar edificios capaces de soportar movimientos sísmicos importantes sin alcanzar el colapso. La cuestión adquiere especial relevancia en territorios como Almería, donde la peligrosidad sísmica está ampliamente documentada.

El mapa de peligrosidad sitúa a Almería entre las zonas de riesgo

Los mapas de peligrosidad sísmica permiten conocer las zonas en las que existe una mayor probabilidad de experimentar determinadas aceleraciones del terreno.

En el caso de Almería, diferentes áreas de la provincia presentan valores elevados dentro del contexto español. La capital y otros municipios se encuentran, por tanto, en una zona donde las exigencias de prevención sísmica adquieren especial importancia.

Estos mapas no permiten predecir cuándo se producirá un terremoto ni significan que vaya a producirse necesariamente un gran seísmo en un plazo determinado. Su utilidad reside precisamente en planificar y construir teniendo en cuenta un riesgo conocido.

Almería dispone de sistemas de vigilancia y seguimiento de la actividad sísmica, pero detectar un terremoto cuando ya se ha producido no evita sus consecuencias.

La prevención requiere también conocer qué edificios presentan una mayor vulnerabilidad, revisar las construcciones existentes, reforzar aquellos elementos que lo necesiten y adaptar progresivamente las normas de construcción a los conocimientos actuales.

También resulta fundamental que los planes de emergencia contemplen escenarios de terremotos de elevada intensidad y que los servicios de emergencia dispongan de medios, formación y protocolos adecuados.

Para una provincia como Almería, donde la actividad sísmica forma parte de su propia historia geológica, la advertencia del Colegio de Arquitectos vuelve a poner sobre la mesa una cuestión esencial: la prevención sísmica no debe comenzar cuando llegue el próximo gran terremoto, sino mucho antes.



Compártelo

No te pierdas ninguna noticia. Suscríbete a nuestro canal de Whatsapp.



Más noticias de La provincia



Lo más leído de la semana

Compártelo

La Crónica del Parque, una comunicación independiente, plural, objetiva, útil e interesante para todos nuestros lectores y lectoras.