La Ley 7/2023 obliga a los ayuntamientos a desarrollar programas completos de gestión de colonias felinas, pero en la provincia de Almería son todavía excepcionales los municipios que han acreditado públicamente disponer de todos los instrumentos exigidos por la normativa. Frente a algunos ayuntamientos que sí han aprobado programas y desarrollado actuaciones de gestión, en buena parte de la provincia las colonias continúan dependiendo fundamentalmente del trabajo de personas voluntarias.
La gestión de las colonias felinas dejó de ser una cuestión que pudiera quedar exclusivamente en manos del voluntariado con la entrada en vigor de la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales. La norma establece un régimen jurídico específico para los gatos comunitarios y atribuye a las entidades locales, salvo que exista otra previsión en la legislación autonómica, la responsabilidad de su gestión. El artículo 39 es especialmente claro: los municipios deben desarrollar Programas de Gestión de Colonias Felinas.
Y esos programas no consisten únicamente en esterilizar algunos animales. La Ley exige, entre otras actuaciones, el mapeo y censo de los gatos del término municipal, programas de esterilización realizados por veterinarios, marcaje auricular, un programa sanitario supervisado por un profesional veterinario, identificación mediante microchip bajo responsabilidad municipal, protocolos para conflictos vecinales, regulación de las colonias situadas en terrenos privados, campañas de información y formación y un espacio adecuado para la retirada temporal de animales cuando sea necesario.
Almería, una provincia donde el cumplimiento es todavía excepcional
La realidad de Almería muestra una importante distancia entre lo que establece la legislación y lo que se ha implantado efectivamente en los municipios. Salvo excepciones, los ayuntamientos de la provincia no han acreditado públicamente un cumplimiento integral de las obligaciones establecidas por la Ley 7/2023.
Esto no significa que no se estén realizando actuaciones. En numerosos municipios se han llevado a cabo campañas CER, colaboraciones con asociaciones, esterilizaciones o actuaciones puntuales. El problema es que una actuación aislada no equivale al Programa de Gestión de Colonias Felinas que exige la legislación.
Almería capital, entre las excepciones
Uno de los ejemplos más claros de avance se encuentra en la capital. El Ayuntamiento de Almería aprobó en mayo de 2025 su Programa Municipal de Gestión Ética de Colonias Felinas, que incorpora expresamente diferentes elementos previstos en el artículo 39 de la Ley 7/2023: regulación de las personas cuidadoras, atención sanitaria, protocolos para colonias ubicadas en terrenos privados, campañas de formación e información y planes de control poblacional con mapeo, censo, esterilización, marcaje auricular y programas sanitarios.
Es decir, existe un documento municipal que recoge expresamente buena parte de las obligaciones legales. Pero precisamente el caso de Almería capital demuestra cuál debería ser el estándar exigible al resto de municipios.
También existen otros municipios que han dado pasos
Almería capital no es una excepción aislada.
- Sorbas aprobó definitivamente su Programa de Gestión de Colonias Felinas después de su aprobación inicial y periodo de información pública. El documento incorpora expresamente las obligaciones del artículo 39, incluyendo censo, esterilización, programa sanitario, identificación mediante microchip, protocolos de conflictos y espacio para la retirada temporal.
- Nacimiento aprobó definitivamente su programa en junio de 2025, incluyendo fases de implantación, localización de las colonias, medios técnicos y perfiles profesionales. El documento identifica incluso las colonias existentes en el municipio y establece el programa CER como herramienta de control poblacional.
- Bayarque también cuenta con un Programa Municipal de Control y Gestión Ético de Colonias Felinas aprobado definitivamente en 2024.
- Bacares dispone igualmente de un Programa de Gestión de Colonias Felinas y método CER publicado por la Diputación Provincial.
- Albox puso en marcha su programa mediante colaboración con el Colegio Oficial de Veterinarios de Almería, con el objetivo de censar e identificar gatos comunitarios y colonias y desarrollar la gestión mediante CER.
- Gérgal aprobó en 2025 un Programa de Gestión de Colonias Felinas y posteriormente licitó un contrato específico para la gestión integral del programa durante 2026, incluyendo servicios veterinarios y suministros.
- También Chirivel aprobó en pleno la puesta en marcha de su programa en 2025 y Cuevas del Almanzora ha destinado recursos específicos a la gestión de sus colonias, incluyendo CER, atención veterinaria, acondicionamiento y formación del voluntariado.
Pero aprobar un programa tampoco es el final
La existencia de un documento municipal es un paso imprescindible, pero no garantiza por sí sola que la Ley se esté aplicando de manera efectiva. La normativa establece obligaciones concretas y exige que exista una gestión real: censar, identificar, esterilizar, atender sanitariamente, realizar seguimiento, formar a cuidadores y empleados públicos, resolver conflictos y elaborar información estadística sobre la implantación y evolución de los protocolos.
La propia Ley establece que los municipios deben elevar anualmente a la comunidad autónoma un informe estadístico sobre la implantación y evolución de los protocolos en su municipio.
Por eso, la pregunta que habría que hacerse en Almería no es únicamente qué ayuntamientos han aprobado un programa, sino también qué ayuntamientos lo están ejecutando, con qué presupuesto, cuántas colonias tienen censadas, cuántos gatos han sido identificados y esterilizados, qué atención veterinaria se presta y qué resultados se están obteniendo.
El voluntariado ni puede ni debe sustituir al Ayuntamiento
Durante muchos años, las colonias felinas han sobrevivido en la provincia Almería gracias a cuidadoras y voluntarios que han asumido tareas que deberían formar parte de una política pública. Ellos conocen las colonias, localizan a los animales, realizan capturas, acompañan a los gatos al veterinario, controlan su evolución y, en muchos casos, pagan de su propio bolsillo tratamientos y alimentación.
La Ley reconoce expresamente la colaboración ciudadana, pero eso no significa que pueda trasladarse al voluntariado la responsabilidad municipal.
El artículo 39 permite que los ayuntamientos colaboren con entidades de gestión de colonias felinas, pero mantiene en la Administración local la responsabilidad de desarrollar los programas y asumir la atención sanitaria de los gatos comunitarios que la necesiten, con profesionales veterinarios. Colaborar no es sustituir.
Andalucía ya tiene un protocolo marco
Además, los ayuntamientos almerienses no parten de cero. La Junta de Andalucía ha elaborado un Protocolo Marco para la implantación de programas de gestión de colonias felinas y del método CER, precisamente para establecer criterios mínimos homogéneos para todos los municipios andaluces. El documento toma como referencia la Ley 7/2023 y desarrolla aspectos como el registro de colonias e individuos, alimentación, limpieza, cuidados sanitarios, esterilización, refugios y formación de las personas cuidadoras y empleados públicos implicados.
Por tanto, existe legislación estatal, existe un protocolo autonómico y existen municipios almerienses que ya han demostrado que es posible aprobar y poner en marcha estos programas. Lo que falta es que esa realidad deje de ser excepcional.
La gestión de las colonias felinas no puede depender de la sensibilidad de cada alcalde, de la existencia de una asociación protectora o de que un grupo de voluntarias consiga reunir dinero para esterilizar animales. Desde 2023 existe una obligación legal. Y, a la vista de la información pública actualmente disponible, Almería tiene todavía mucho camino por recorrer para que el cumplimiento integral de la Ley 7/2023 deje de ser la excepción y se convierta en la norma en todos sus municipios.







