El trabajo social de la Compañía de Jesús en la provincia de Almería continúa creciendo y consolidándose como una de las principales redes de apoyo a personas migrantes en situación de vulnerabilidad. A través del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), la entidad no solo ha intensificado su actividad en los asentamientos de Níjar, sino que ha iniciado una nueva etapa de expansión hacia el Poniente almeriense, ampliando así su alcance territorial.
Según recoge la memoria anual de la organización, el último año ha supuesto un avance significativo tanto en volumen de atención como en diversidad de servicios. En los asentamientos de Níjar, donde se concentra una de las realidades sociales más complejas vinculadas a la agricultura intensiva, el SJM ha incrementado un 12% las primeras atenciones, superando el millar de personas atendidas directamente. Este crecimiento refleja no solo una mayor demanda, sino también una presencia cada vez más estable y estructurada sobre el terreno.
El trabajo de la entidad se articula en torno a varios ejes fundamentales. Por un lado, la intervención social directa en los asentamientos, donde se presta acompañamiento continuo a personas que viven en condiciones de infravivienda. Por otro, la formación y la inclusión sociolaboral, con cientos de participantes en cursos de castellano y programas prelaborales que duplican las cifras del año anterior. A ello se suma el asesoramiento jurídico, clave para facilitar procesos de regularización administrativa y acceso a derechos básicos.
Uno de los pilares más relevantes del proyecto es el programa de hospitalidad y vivienda, que ofrece alternativas reales a la precariedad habitacional. Este modelo permite a decenas de personas acceder a alojamientos dignos y avanzar hacia una vida autónoma, contribuyendo a procesos de integración más estables y sostenibles.
La principal novedad de esta etapa es la expansión hacia el Poniente, especialmente a través de la colaboración con entidades sociales de Roquetas de Mar. Este paso responde a la necesidad de extender la intervención a otras zonas donde también se concentran importantes bolsas de población migrante en situación de vulnerabilidad, reforzando así la red de apoyo en toda la provincia.
Con este crecimiento, el Servicio Jesuita a Migrantes consolida un modelo basado en la cercanía, la atención integral y la defensa de la dignidad de las personas, en un contexto marcado por la exclusión social y la precariedad. La evolución de su actividad pone de manifiesto tanto la magnitud de las necesidades existentes como la capacidad de la entidad para adaptarse y dar respuesta a una realidad cada vez más compleja en Almería, lo que supone un inevitable contraste con la deficiente e insuficiente atención prestada por las administraciones locales de Níjar, Roquetas de Mar y El Ejido.







