Movimiento Sumar Andalucía exige un plan urgente para recuperar las Albuferas de Adra y frenar la degradación de los humedales andaluces

Reserva natural de La Albufera de Adra
La provincia
La formación política reclama a la Junta financiación, un calendario de actuaciones y seguimiento científico ante el deterioro del agua y la pérdida de biodiversidad según los resultados de los últimos estudios científicos.

La Secretaría de Ecosocialismo de Movimiento Sumar Andalucía reclama a la Junta de Andalucía una respuesta urgente ante la situación crítica de la Reserva Natural Albufera de Adra, en Almería, y una política efectiva de conservación y restauración del conjunto de los humedales andaluces. La organización exige abordar las causas del deterioro, con medidas sobre la calidad y disponibilidad del agua, las prácticas agrícolas de la cuenca, la recuperación de hábitats y el control de especies invasoras.

La revisión “Las Albuferas de Adra en crisis: una revisión integral que demanda acciones urgentes de conservación”, publicada recientemente por la Asociación Española de Ecología Terrestre, describe una degradación que compromete la funcionalidad ecológica y la viabilidad a medio plazo del humedal. El texto señala el aumento de la salinidad y de los nutrientes, la pérdida y fragmentación de hábitats y la expansión de especies invasoras, pese a las distintas figuras de protección del enclave.

“Las Albuferas de Adra necesitan una respuesta política a la altura de la advertencia científica. La protección debe traducirse en agua de calidad, hábitats recuperados y recursos públicos suficientes. La Junta debe liderar esa respuesta y explicar qué va a hacer, con qué presupuesto y en qué plazos”, señala Esperanza Gómez, co-coordinadora general de Movimiento Sumar Andalucía.

El diagnóstico documenta descensos significativos en seis especies de aves acuáticas, entre ellas la malvasía cabeciblanca, y diez especies de aves vinculadas a la vegetación palustre desaparecidas o en declive. También advierte de la desaparición o marcado retroceso del fartet y de la sustitución progresiva de carrizales por terrenos sin vegetación o comunidades propias de ambientes salinos.

“La recuperación exige actuar sobre toda la cuenca que alimenta las albuferas. Hay que reducir la llegada de nutrientes, recuperar el funcionamiento hidrológico y restaurar la vegetación. Para hacerlo necesitamos ciencia, vigilancia y acompañamiento al sector agrario, con apoyo técnico y ayudas vinculadas a resultados ambientales verificables”, afirma José Manuel Ropero, secretario de Ecosocialismo de Movimiento Sumar Andalucía.

La Secretaría de Ecosocialismo plantea cinco prioridades con base a la información científica:

1º) Un programa urgente de recuperación de las Albuferas de Adra, con presupuesto, responsables, calendario e indicadores públicos de mejora del agua, los hábitats y las especies.
2º) Actuar sobre las presiones agrícolas e hídricas, mediante controles de extracciones y vertidos, reducción de las pérdidas de fertilizantes y apoyo a prácticas agrarias compatibles con la conservación.
3º) Restaurar los hábitats y controlar las especies invasoras, incorporando franjas de vegetación que retengan nutrientes y otras soluciones basadas en la naturaleza, adaptadas al diagnóstico científico.
4º) Establecer un seguimiento científico estable y transparente, con publicación periódica de los datos de calidad del agua y biodiversidad.
5º) Abrir una mesa de recuperación, con las administraciones competentes, la comunidad científica, el sector agrario, las organizaciones ambientales y la ciudadanía de Adra.

La formación sitúa esta demanda en una responsabilidad más amplia con los humedales de Andalucía. El acuerdo de la Junta que inició en 2023 la formulación del Plan Andaluz de Humedales Horizonte 2030 reconocía la desaparición de aproximadamente el 44 % de los humedales continentales andaluces durante los cien años anteriores. Para Movimiento Sumar Andalucía, este antecedente exige una política sostenida de recuperación, con financiación y evaluación pública.

“Desde Adra hasta Doñana, pasando por las lagunas interiores y los humedales costeros, Andalucía debe cuidar un patrimonio esencial para la biodiversidad y para las comunidades que viven en su entorno. Defender estos espacios también es defender el agua, el territorio y nuestro futuro común”, añade Gómez. Ropero concluye: “La ciencia está identificando las causas y orientando las soluciones. Ahora corresponde a las instituciones convertir ese conocimiento en actuaciones medibles. Recuperar los humedales debe ser una prioridad de la política andaluza”.



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