La provincia de Almería afronta el cambio de año con dos escenarios meteorológicos muy distintos, especialmente visibles en el litoral. Mientras el interior sufre un episodio de frío intenso, la costa vive unos días más templados gracias al efecto regulador del mar, aunque con un giro claro hacia la inestabilidad.
El cambio llegará con el inicio de 2026. Desde primeras horas del 1 de enero, el cielo comenzará a cubrirse en la franja costera, especialmente en el Levante almeriense. La entrada de una borrasca favorecerá la llegada de humedad desde el Mediterráneo, lo que se traducirá en un aumento progresivo de la nubosidad y en las primeras lluvias del año.
Municipios costeros como Vera, Garrucha y Mojácar pasarán en pocas horas de un ambiente soleado a una jornada gris, con lluvias débiles pero persistentes, acompañadas de brumas y nubes bajas. El viento de componente este reforzará la sensación de frío y hará que el día resulte desapacible en buena parte del litoral oriental. En la capital y el Poniente, las precipitaciones serán menos probables y más irregulares, aunque el cielo permanecerá cubierto y la humedad será elevada.
Este episodio de lluvias marcará un contraste claro con la estabilidad de los días previos y supondrá un alivio moderado para el campo, aunque en las zonas de invernaderos del Poniente la alta humedad obligará a extremar la vigilancia para evitar problemas en los cultivos bajo plástico.
En resumen, la costa de Almería abrirá 2026 con un tiempo más propio del invierno, dominado por las nubes, la humedad y las lluvias, sobre todo en el Levante. Un arranque de año que refuerza el carácter cambiante del clima litoral de la provincia, donde el mar suaviza el frío, pero también actúa como puerta de entrada de la inestabilidad.







