Cruzar todas las líneas rojas: el PP andaluz recurre a la manipulación digital para construir su relato contra Sánchez

Pitos
Fotografía de Pedro Sánchez manipulada por IA por el PP de Andalucía
Más madera

Con la sección “Más madera” y en coherencia con nuestra línea editorial, La Crónica del Parque quiere destacar aquellas noticias que deberían suponer un “Palmas” para sus protagonistas, porque suponen una acción positiva, o un “Pitos”, cuando supongan una acción con consecuencias negativas.

El Partido Popular de Andalucía ha vuelto a demostrar que, en su estrategia de confrontación política, parece importar poco dónde termina la crítica y dónde empieza la manipulación. Esta vez ha utilizado una fotografía de Pedro Sánchez en el Congreso modificada mediante inteligencia artificial, alterando los rasgos físicos del presidente del Gobierno para asemejarlo a un hombre de apariencia marroquí. 

El problema no es que el PP critique a Sánchez. La crítica política forma parte de la democracia y puede —y debe— ser contundente. El problema es fabricar una imagen falsa cuando existe una fotografía real del mismo momento, perfectamente disponible para cualquiera que quisiera transmitir el mensaje político que pretendía el partido.

La publicación pretendía contraponer a los ciudadanos que salieron a la calle en apoyo de Ceuta con los diputados socialistas aplaudiendo a Sánchez. Hasta ahí, legítimo. Pero la decisión de alterar artificialmente la apariencia del presidente convierte una comunicación política en algo mucho más preocupante: la utilización deliberada de una representación ficticia para reforzar un mensaje de confrontación.

Y resulta especialmente grave porque no estamos hablando de un meme elaborado por un usuario anónimo, sino de la cuenta oficial del PP de Andalucía. Un partido que aspira a gobernar, y que tiene una responsabilidad institucional muy superior a la de cualquier cuenta particular, debería ser precisamente el primero en distinguir entre propaganda, sátira y realidad.

La inteligencia artificial puede ser una herramienta extraordinaria para informar, crear y comunicar. Utilizarla para alterar la imagen de un adversario político sin advertir claramente de que se trata de una manipulación es, en cambio, una pésima práctica. Más aún cuando el resultado ha provocado numerosas críticas en redes sociales por el cambio de color de piel y otros rasgos físicos de Sánchez.

La pregunta que se repite entre quienes han reaccionado a la publicación es sencilla: «¿Qué necesidad había?» Y es difícil encontrar una respuesta razonable. Porque si el argumento del PP es sólido, no necesita Photoshop ni inteligencia artificial. Si su crítica a Sánchez es legítima, basta con mostrar la realidad y argumentar. Cuando un partido necesita modificar una fotografía real para hacer más contundente su mensaje y alimentar el racismo y la xenofobia, el problema ya no está en la imagen: está en la propaganda.



Compártelo

No te pierdas ninguna noticia. Suscríbete a nuestro canal de Whatsapp.



Más noticias de Más madera



Lo más leído de la semana

Compártelo

La Crónica del Parque, una comunicación independiente, plural, objetiva, útil e interesante para todos nuestros lectores y lectoras.