La situación de la playa de La Calilla, en San José (Níjar), continúa deteriorándose apenas unos días después de que vecinos y usuarios denunciaran públicamente el estado de suciedad del arenal y el deficiente funcionamiento del servicio municipal de limpieza. Lejos de mejorar, las imágenes tomadas este fin de semana muestran una nueva acumulación de botellas, latas, envases de plástico y otros residuos esparcidos por la arena, especialmente junto a la zona de rocas.
La reiteración de esta situación vuelve a poner de manifiesto, por un lado, el incivismo de una parte de los usuarios, que abandonan la basura tras su paso por la playa, y, por otro, la insuficiente eficacia del servicio de limpieza, incapaz de mantener el arenal en unas condiciones adecuadas durante la temporada alta.
Resulta especialmente preocupante que esta imagen se repita en una de las playas más visitadas del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, un espacio protegido cuya conservación debería ser una prioridad para todas las administraciones y para quienes disfrutan de este entorno privilegiado.
Los vecinos reclaman una mayor frecuencia en las labores de limpieza, una vigilancia más efectiva para sancionar los comportamientos incívicos y campañas de sensibilización que fomenten el respeto por el medio ambiente. Consideran que, tras la primera denuncia realizada hace apenas unos días, la respuesta ha sido claramente insuficiente y que la situación, lejos de corregirse, ha empeorado.
Pero mantener limpias las playas no depende únicamente de los servicios municipales. Es también una responsabilidad compartida entre administraciones y ciudadanía para preservar uno de los principales valores ambientales y turísticos del litoral nijareño.







