La decisión de respaldar económicamente la celebración de festejos taurinos en las próximas fiestas de Campohermoso vuelve a abrir el debate sobre las prioridades del Ayuntamiento de Níjar en materia de protección animal y gestión de los recursos públicos.
Mientras la administración local destina fondos municipales a actividades que implican sufrimiento y muerte de animales como parte del espectáculo, continúan sin desarrollarse plenamente servicios y programas que sí constituyen una obligación legal para el municipio. Entre ellos destaca la implantación efectiva del método CER (Captura, Esterilización y Retorno) para la gestión ética de las colonias felinas del municipio, una herramienta fundamental para controlar la población de gatos comunitarios y garantizar su bienestar.
La situación resulta especialmente llamativa en un municipio que cuenta con numerosas colonias felinas repartidas por núcleos urbanos y rurales, muchas de ellas sostenidas gracias al esfuerzo de voluntarios y asociaciones que asumen tareas que realmente corresponden al Ayuntamiento.
A esta realidad se suma la persistencia de deficiencias en la atención al abandono y extravío de perros. Colectivos animalistas vienen reclamando desde hace años un servicio más eficaz, estable y dotado de recursos suficientes para responder a una problemática que afecta tanto al bienestar de los animales como a la convivencia ciudadana.
La contradicción es evidente. Mientras existen carencias en políticas públicas destinadas a proteger animales abandonados o sin hogar, sí se encuentran recursos para financiar espectáculos cuya esencia se basa precisamente en la utilización cruel de animales para el entretenimiento. Una decisión que genera un creciente rechazo social, especialmente entre las generaciones más jóvenes y entre quienes consideran que las instituciones deben avanzar hacia modelos de ocio compatibles con el respeto a los animales.
El debate trasciende la cuestión taurina. Se trata de decidir qué valores deben promover las administraciones públicas con el dinero de todos. Cada euro destinado a subvencionar festejos con animales es un euro que deja de invertirse en programas de bienestar animal, campañas de esterilización, adopción responsable, educación en la tenencia de animales o mejora de los servicios de recogida y atención de animales abandonados.
En un momento en el que la sensibilidad social hacia los derechos y la protección de los animales crece de forma constante, resulta legítimo preguntarse si la financiación pública de este tipo de eventos responde realmente al interés general o si, por el contrario, perpetúa modelos de ocio cada vez más cuestionados por una parte importante de la ciudadanía.







